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antonio fernández molina

Una carta de barro / Una carta da Lama

Una carta de barro / Una carta da  Lama

O intercâmbio lingüístico

e “Una carta da Lama”

A poesia é, em primeiro lugar, o poeta. Se o náo fosse náo passaria de quimérica e académica «arte poética», sem significado, nem vida

Dando-nos do poeta o que nele é ele mesmo, a sua experiéncia e os seus anseios, realizando-se no homem, a poesia realiza-se em si própria, atinge a universalidade da expressáo.

Pode o «homem-poeta» ser um romántico e tímido jovem Shelley, um Byron estuante de vida e fatuidade; uf hiper-crítico e intelectual Pessoa ou um lírico simples e cándido Joáo de Deus. Pode ser tudo isso: desde o momento em que a sua poesia o exprima — al ternos o grande poeta. É este, para nós claro está, o real significado e objectivo da poesia. Pouca coisa? Para nós chega-nos o conhecer o homem. E este é um dos bons métodos já que náo é de muito o arranhar que se consegue com­preendé-lo melhor, pelo menos, na opiniáo de Malraux. E o poeta modifica-se através dos tempos. Cada geraçáo deve ser a negaçáo da anterior, de contrário arriscar se a nada ser. Quanto multo poderá ser a traidora da geraçáo moribunda.

Por isso, dos jovens poetas espanhois que vive­ram a Guerra Civil apenas como crianças, a pesar de naturalmente, terem sofrido e duramente sentido a sua trágica passagem, náo poderemos esperar que sejam iguais a Lorca ou aos Machados... Quanto muito seus «descendentes».

Mas a geraçáo que surgiu para o combate, das ideias ao menos, no último após guerra é bem diversa das anteriores. É com ela que a arte abstracta, em pintura, conquista os salóes e público. Isto é bem significativo. Como significativo é igualmente que António Fernandez Molina, além de poeta tenha feito a experiéncia da pintura abstracta. Porque a hora náo é de manifestaçóes ruidosas (como em 1918), nem de espectaculares marca­çóes de posiçáo (como em 1939) mas de espera e de experiéncia.

Se prosseguir na pintura Fernandez Molina abandonará, certamente, o caminho da abstracçáo, a ajuizar pelo poeta que ternos presente.

A sua «Una carta de Barro», que recentemente foi traduzida e edi­tada em portugués (« Urna carta de lama», colec. Bandarra, n.° 3) dá-nos urna perspectiva flagrante de Fernandez Molina que, promissoramente se revelara já como poeta com «Biografía de Roberto G.» (Colecion Nebli, Madrid) — aquela perspectiva que seria de esperar de um moço com a ex­periéncia humana deste poeta. Operário agrícola, escrevente, moço de ta­berna, sargento de cavalaria, professor, tudo isto foi Fernandez Molina, que conta apenas 27 anos

E, apesar, ou exactamente por causa dessa experiência humana, a sua poesia nao vive. da frase lançada no espaço a conquistar, mas da intimidada do poeta coma as coisas e consigo próprio.

Recorda-nos, logo de início Ribeiro Couto, se bem que em Fernandez Molina esta intimidade nao saja urna posiçäo estética, como no poeta bra­sileiro, mas urna realidade interior.

Sua poesia, sem ter ainda alcançado os seus exactos meios de expressäo é já «um fragmento tocado por la gracia de la vida». A carta de fama tem horizonte. Situa-se no espaço de urna casa de campo, nas suas divisóes e alpendres, na aldeia vizinha, nos campos ao longe. Mas em todo o lugar está o poeta com robusta sensibilidade lírica, bem que se aborreça com a lama e o trigo dos seus campos. As dificuldades e a luta váo ao seu en­contro, mais feitas lama que sérios escolhos; mas sujo e cansado do in­cessante combate, Fernandez Molina acabou por compreender. Pode gritar: (Soy más hombre que nunca». Se alguém disse que Molina era «algo muy puro, muy sensible, muy autentico que se está desgastando sin objecto ante el vacio de esta vida» bem se equivocou. Molina encontrou já um caminho, iniciado com segurança em «Una carta de barro».

                                                                                                                               

A traduçäo portuguesa de «Una carta de Barro» baseia-se num equí­voco inicial: a aparentemente fácil correspondéncia da palavra portuguesa á palavra castelhana.

Desta maneira se pode fazer urna versäo completa mas nao exacta. Perde-se, com a diferença de acentuaçäo e de métrica (tratando-se mesmo como é o caso de versilibrismo) a forra natural e essencial, a adjectivaçäo ini­cial, a verdadeira poesia que Fernandez Molina pós nos seus versos.

No entanto nao podemos deixar de ficar gratos a «Bandarra» e a António Rebordao Navarro por essa colaboraçáo com a Espanha que, desde o início, a sua revista pós

como um dos seus postulados e de que esta edi­çáo é urna das mais valiosas afirmaçóes.

ROBY AMORIM

[La presente reseña de Una carta de Lama, la traducción al portugués del poemario Una carta de barro, de Antonio Fernández Molina se publicó en la revista 4 Ventos de Brasil en torno a mediados de los años 50 del pasado siglo.] 

ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA Y EL CARRUSEL EN LA CIUDAD

ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA Y EL CARRUSEL EN LA CIUDAD

Ayer vi el pequeño carrusel que a lo largo del año va girando por distintos rincones de la ciudad, y acudió a mi mente A F Molina, que ejerciendo de poeta en cada uno de los momentos del día, me ayudó a descubrir la fascinación por este artilugio y me contagió la capacidad de percibir de una forma casi mística la emoción incontenible que invade al viandante cuando al caer la noche las luces giran contra el fondo confuso de la ciudad, impregnando así el espacio de una atmósfera mágica. 

 

Si cierras los ojos por un instante, -me decía el poeta-, al abrirlos de nuevo podrás decidir el lugar en que quieres encontrarte.  A F Molina tenía toda la razón.  A veces vuelvo a una infancia imaginada donde giro tras giro trataba de encontrar los rostros risueños e iluminados de mis padres; otras veces me transporto al interior de una película americana donde adolescentes alocados suben y bajan por la montaña rusa ajenos a que la escena crucial está a punto de producirse, pero las más de las veces me produce una paz inmensa, como si el giro continuo conectara al interior de un templo budista.  Me quedo en la lejanía y lo observo en todo su esplendor a la vez que me impregno de la energía que desprende su luz.

 

Antonio Fernández Molina acostumbraba a sentir este tipo de emociones. Cuando andando por la ciudad se encontraba con situaciones que lindaban entre el surrealismo y las imágenes oníricas: un tiovivo dando vueltas sobre el telón oscuro de la noche, a veces sobre la arena de una playa, cumplía estas premisas.

 

A F Molina escudriñaba cada centímetro de la ciudad, y en el más inesperado elemento encontraba la belleza que pasaba desapercibida para los demás.  Diríase que era experto en extraer detalles de la vida cotidiana y elevarlos a la categoría de obra de arte.  A veces comentaba su deseo de estampar su firma y dejarlo tal cual como la obra de arte que era.

 

El tiovivo, a la vez que me reconforta el espíritu, produce en mí la añoranza del hombre que me enseñó a vivir la ciudad.

 

                                                                                                                             Asilvestrada

Antonio Fernandez Molina. Perro mundo

Antonio Fernandez Molina. Perro mundo

07/01/1995

Antonio Fernandez Molina. Perro mundo

Antonio Fernandez Molina.Perro mundo. Calambur. Madrid, 1994. 103 páginas.
       
       Un libro fuera de género, fresco y distinto, compuesto por casi un centenar de relatos muy breves en torno al perro como misterio. Son invenciones que iluminan la compleja relación del perro con los humanos, ese espacio sentimental en el que unos y otros se confunden: perros que desearían ser hombres y hombres que son perros sin saberlo. Con ironía, un surrealismo leve, altamente poético, y mucha, mucha imaginación, Fernández Molina ha escrito bajo una capa de pretendida ingenuidad unos textos que inquietan y seducen. La edición mantiene el buen gusto y el cuidado habituales en Calambur.
       
       Juan Marín. Publicado en El País / Babelia p. 9. 07/01/1995

[Si el lector desea leer el texto original en su contexto puede hacerlo en el enlace:http://www.juanmarin.net//]

POESIA Y PROSA EN H0MENAJE A ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA por Jean Aristeguieta

POESIA Y PROSA EN H0MENAJE A ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA por Jean Aristeguieta


1
Fiel poeta fiel pintor
fiel amigo en el tiempo
te escribo con la mente conmovida
por el fervor que prodigas ante la lumbre nieve tras noche ola tras relámpago floración en el éter de lo insomne pintor poeta en ebriedad del arte con las nubes los rostros las preguntas en un néctar de oráculo sin fin Tus cuadros son poemas subreales maravillosos cálices al viento la rebeldía en justicia de diamante peregrinaje en alusión al sueño delirio transparencia llama viva el aroma sediento de infinito Tu pintura es pasión hacia lo sibilino en dibujo de asalto y esperanza estremecida savia del secreto taciturno confín multicolor
soledad sin adiós como el silencio

2
Oh idealismo encendido cual un dardo en busca de las altas fantasías del terror del desvelo del asombro espíritu en axioma de agonía
quién pudiera ofrecerte lo insondable de una corona de laurel perenne Oh altísima visión la de tu signo escanciador absorto en la ilusión conteniendo fantasmas y elegías
Brillas junto a la fe al labrar tu obra como un lirio en mitad de los abismos ninguno con tu frente diamantina apología temblando en la tormenta partícipe de luz inaccesible adivino en imagen trascendida pintura obsesionante lucidez tienes el abolengo del ensueño
Poeta de la estirpe de Tzara y de Huidobro pintor en sobrenatural espejo de creación

3
En tu fulgor respira el ideal lápiz pluma de fuego de arco iris pintor de poesía en el secreto artífice en azul melancolía irreal y real como un arcángel
junto al temblor de oscura oniromancia pintor poeta interrogando al tiempo de la hermosura en manantial sagrado

4
Tu destello es carmín es un clamor y tu dibujo ignota rebeldía
en vertiente de agónica cadencia :En tu mano se asoma el sentimiento en tu pecho se acuna una leyenda palidez de jazmín tallo en la brisa Oh flamígero escudo perdurable oh solitaria aureola en la vigilia oh pensamiento entre la llama ignota


5
El iris de tu nombre de pintor poeta deslumbrado en la inquietud con tu signo en poema y en pintura en derrotero linea de jacinto
Porque eres como un símbolo preclaro un acento en espíritu del numen altísimo claror del pensamiento meditativo en albas en quimeras porque eres amaranto entre la niebla y el cuello cercenado te defiende
Antonio fiel poeta fiel pintor visionario que vibras en la magia en fuerza fugaz y en la perenne centinela en la fragua del destino aliado del poema y de la plástica


7
Me faltan las palabras en este acto de reconocimiento y de justicia para brindarte pintor poeta ileso la asidua transparencia del acanto Desearla una guirnalda de rocío una ovación de nardo evanescente
el logos transformado en duermevela para la sed arcana y sensitiva pintor poeta siempre batallando con el lápiz en trance del hechizo con el pincel en un hallazgo indemne Pintor poeta de abrasada sien
entre una alegoría pura abstracta pintor poeta de azorada cumbre frente al eterno reino del color
Te envío este homenaje centelleante finísimo poeta finísimo pintor en una espiga de celeste fe
avanzando hacia el fondo del prodigio Inverosímil mano que trabaja
por encima del grito y de la angustia poeta siempre en exaltada linde
pintor por siempre en la febril vivencia entre el carbón onírico y su huella pintor poeta de abolengo errante junto a la esencia de la soledad.


II PARTE


La pintura surrealista e inquisitva por los predios de la creación estética es una manera de manifestarse con una coherencia llena de exaltada certidumbre.
El poeta, el pintor, Antonio Fernández Molina, cultiva el asombro de las imágenes intuitivas reveladoras de las grandes contiendas de la mente. Hay en sus laberintos plásticos una determinante capacidad para el delirio. Es como si Antonio Fernández Molina existiera para captar lo que carece de explicitación directa. Pero, curiosamente, la realidad, a la vez, se ve representada dentro de un clima pánico que recuerda los aguafuertes de Goya. En esta actitud la invención de lo que carece de limites surge demostrada con una vehemencia existiencial. Tal asentimiento desarrolla las más ingentes razones donde cromatismo y dibujo captan extremosas situaciones. Desafio intelectual propio del gran poeta que es Antonio Fernández Molina quién permanece alerta delante de las intrincadas zonas de la imaginación.
Siempre me he figurado la pintura que realiza Antonio Fernández Molina como algo fundido a su labor en la poesía. Configuración de origen atormentado, abstracción vital, conformando episodios donde se apoyan las estructuras artísticas.
Es una pintura de insuperable densidad que oscila entre lo objetivo y lo fantástico, dualidad mítica y por extensión mística. En este arduo espacio la materia estética se identifica con lo más ceñido. Reitero, por consiguiente, mi punto de vista, encuentro en la dimensión pictórica de Antonio Fernández Molina una madurez de teoría y de oficio encumbrada hacia lo delirante.
Tanto es su dominio del lenguaje mental, que puede rozar las visiones interanímicas desde un horizonte insólito, como en su repertorio de búsquedas y hallazgos desmesurados. De esa forma esta producción elaborada con avidez y pulso herméticos puede rozar el oráculo que sublimiza. Sin llegar al paroxismo, el mensaje creador de Antonio Fernández Molina resalta en materiales obsesivos y proféticos.
He trazado este breve recorrido a base de vivencias por la savia del arte que cultiva este pintor poeta de itinerarios extraordinarios. Ante tal heredad, palpitante entre señales y símbolos, queda extendida y afinada una actitud de creyente en la belleza inmarcesible.


JEAN ARISTEGUIETA


Abril, 1995

 

Si tú no la miraras… II

Si tú no la miraras… II

Letra de: Antonio Fernández Molina

Música de Feli Burillo

© de la partitura Feli Burillo Valestra

Si tú no la miraras… I

Si tú no la miraras… I

Letra de: Antonio Fernández Molina

Música de Feli Burillo

© de la partitura Feli Burillo Valestra

Si tú no la miraras… poema de Antonio Fernández Molina con música de Feli Burillo

SI TÚ NO LAS MIRARAS

Poco valdría el viento,
Nada valdrían las rocas…
Ni tampoco el sentimiento
Si Tú no lo miraras.

Nada valdrían las almas
Poco valdrían los hombres,
Nada valdrían las cumbres
Si Tú no las miraras.

Nada serían los trigos,
Poco valdían las aguas,
No estarían bendecidos
Si Tú no las miraras.

Nada valdrían los días
El valle o la montaña,
Su amor a la cabaña
Si Tú no los miraras.

ESTRIBILLO

Llego a Ti con sentimiento,
He percibido la luz
Y me acerco al sacramento
Bendecido por tu cruz.

Regresaré a tu morada
Con amor y sentimiento
Sin tristeza en la mirada
Contigo en el pensamiento.

                    Antonio Fernández Molina

© Herederos de Antonio Fernández Molina


[Para el presente poema de Antonio Fernández Molina la artista Feli Burillo compuso la partitura musical que arriba figura. Desde aquí nuestro agradecimiento por permitirnos su reproducción.]

"La Parva", una buenísima cosecha teatral Teatro breve de Antonio Fernández Molina por JOAQUIN OLLERO

"La Parva", una buenísima cosecha teatral Teatro breve de Antonio Fernández Molina por JOAQUIN OLLERO

LA ADAPTACIÓN del originalísimo "Todos los días son espléndidos", teatro breve de Antonio Fernández Molina, ha encontrado en la compañía "La Parva", de Zaragoza, un grupo de jóvenes actores admiradores de la expresión poética del autor y decididos a embarcarse en su nave procelosa.
Los textos provienen del rico patrimonio narrativo del autor, uno de los prosistas más significativos de la segunda mitad de este siglo. Podemos considerarlo sin ambages como teatro del absurdo aunque llegan de la renombrada tradición española del entremés, por lo que el juego verbal está servido. Difícilmente se encontrará un escritor en que vayan unidos el más radical sentido lúdico con la insoslayable crítica de la civilización inherente al teatro del absurdo. El haberlo comprendido así es el gran mérito de los actores "Parvesianos".
La dirección de Fernando Soriano, uno de los mejores enseñantes de teatro de Zaragoza, les ha dado la contención necesaria para expre¬sar con fidelidad un texto delicadamente bello. Asimismo aporta el lenguaje gestual necesario para dar a la obra insólita de Fernández Molina su dimensión teatral. Si exceptuamos el preludio y epilogo representados por todos los actores y que no aporta nada a la técnica del teatro de escuela, lo cierto es que en cuanto se pone en marcha el movimiento narrativo de los entre meses todo adquiere la frescura y el encanto de un teatro postclásico realizado con indudable valor poético.
La "parvesidad" con la que resuelve las escenas logra aunar ideas opuestas, como son la ingeniosidad y la acidez. Aunque se trata de una creación colectiva sin grandes personajes, debe realizarse la caracterización del loro por Esther Armero, y el trabajo de voz de Raquel Agudo en su "Mujer de la ventana" se trata de todas formas de una compañía en la que hay no hay disonancias y en la que se da una buena compenetración escénica. Siendo obvia la escasez de recursos escénicos, la inclusión de un mural-collage es un acierto que nos ubica en el espíritu del autor.
En conjunto dentro de su simplicidad dramática, "Todos los días son espléndidos" supone un teatro de esparcimiento en el que el gran protagonista es el idioma. Es una preciosa oportunidad para jóvenes actores que provienen del mundo poético con el antecedente de cuidados recitales en lo que se ha desplegado nuestra poesía clásica y contemporánea.
Para su director, Fernando Soriano, un triunfo que le permite comparar su trabajo con el de las mejores producciones de teatro breve de nuestro país.
Esperemos ver a "La Parva" en una legítima programación de fin de semana bien merecida por su saber hacer y su saber hablar.

Joaquín 0llero

[Artículo publicado en el diario Nueva Alcarria el viernes 7 de agosto de 1998]