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antonio fernández molina

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Albores del espíritu

Septiembre de 1946. La pobre España, a más de siete años del 1 de abril del 39, todavía estaba regida por la declaración del estado de guerra. La resistencia del «maquis» seguía activa y el tableteo de los fusilamientos aún era un sonido cotidiano y funesto. Los militares, en exclusiva, impartían la justicia en el país. En este ambiente tan inmisericorde aparece en Tomelloso la revista Albores, que enseguida pasó a llamarse, engrosando el título, Albores de espíritu, denominación impregnada de ciertas resonancias falangistas; una revista, en definitiva, muy prudente en medio del híspido y susceptible entorno, con un amable temperamento que contrastaba con el rostro iracundo de la ofensiva nacional-católica exhibido por el diario Lanza, que había hecho su aparición tres años antes. Sin embargo, los pilares de Albores se sustentaron (lo señalan los editoriales y otros textos) en un catolicismo y españolismo como estandartes propios de la época, mas sin ser agresivos, mostrando un carácter escurridizo en relación con los presupuestos ideológicos imperantes.

La publicación, de periodicidad mensual, se mantuvo, a lo largo de 36 números, desde septiembre del 46 a mayo del 49. Los cuadernos de cada entrega, de 24 páginas cada uno y de tamaño algo mayor que una cuartilla, con variedad de tipos de letra y la inclusión de bastantes fotografías e ilustraciones, eran de lectura muy agradable para el lector medio, cosa que siempre pretendieron los impulsores de la revista. Supuso en esos años, para ese poblachón rural que Tomelloso era, la posibilidad de disponer de un justo y consolador magacín adecuado a las necesidades de la época, dulcificando la miseria material y cultural de la aún tan quemante posguerra.

Hoy el anhelo de recuperación de esta grata memoria está de enhorabuena, ya que la encomiable editorial ciudadrealeña Biblioteca de Autores Manchegos acaba de editar, en dos flamantes tomos, la edición facsímil de la colección completa de esta revista. Los subsidios bibliográficos de la edición son inmejorables y corren a cargo del profesor Antonio Serrano, un ciudadrealeño afincado desde hace mucho tiempo en Almería y que creó, en esta capital andaluza, las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro que este año celebrarán nada menos que su 28ª edición.

Albores de Espíritu se materializó gracias al impulso de un grupo de tomelloseros desde «una idea surgida, nacida y madurada en los ambientes de los carmelitas (en concreto, del Padre Pedro Benítez y del Padre Bernardo Martínez) y del colegio Santo Tomás de Aquino», escribe Antonio Serrano, autor, como hemos dicho, de la cabal introducción que abre la edición y de los utilísimos índices que ayudan a ubicar certeramente la localización de los numerosos textos e ilustraciones, tanto fotografías y dibujos como diverso material gráfico, con los que la revista se ofrecía. Es en 1943 cuando los carmelitas, mostrando un inmejorable talante conciliador en esos tiempos envarados, llegan a Tomelloso. La revista siempre estuvo patrocinada por las tomelloseras Bodegas Santa Rita, empresa que elegantemente nunca se anunció en sus páginas, y dirigida en todo momento por el entonces joven periodista Francisco Adrados Fernández, quien a pesar de sus ideas republicanas y laicas congenió a la perfección con esos buenos padres carmelitas.

Director no adepto al régimen

El seguro patrocinio de Albores de Espíritu proporcionó una sana independencia en la marcha de la revista y una coherencia editorial a lo largo de toda su andadura. Previamente no se había solicitado subvención oficial alguna para los gastos de publicación, teniendo la suerte de encontrar el patrocinio de las bodegas mencionadas. Pero si la petición de ayuda se hubiese cursado, la respuesta hubiera sido negativa, como tajantemente afirma el profesor Serrano, «al menos, no con el equipo de redacción que presentaba. No hubiera habido ayudas económicas a una revista dirigida por un casi muchacho de 21 años no adepto al Régimen y además hijo de un represaliado de guerra. Y además, por si todo fuera poco sospechoso, la revista se imprimiría en los talleres penitenciarios de la Prisión de Alcalá de Henares».

La revista, significativamente, se subtitulaba Revista mensual de exaltación Manchega (con mayúscula el adjetivo) y tenía un tono culto, que hoy llamaríamos de divulgación, exhibiendo en sus trabajos, no sólo los que publicaron auténticos escritores que en ella colaboraron (García Pavón, Juan Alcaide, Ángel Crespo, entre otros), una muy correcta redacción expresiva. Sus secciones se repartían entre los reportajes dedicados al paisaje, la monumentalidad y la idiosincrasia manchega (lagunas de Ruidera, castillos de la Mancha, etnología propia), crítica de libros y de arte, noticias sobre destacadas personalidades manchegas e incluso páginas dedicadas al deporte comarcal y a la mujer. Sobresale en el conjunto de sus páginas el homenaje tributado con motivo del cuarto centenario del nacimiento de Cervantes, y para tal evento se contó con las firmas de un Camilo José Cela entonces ya en alza y el ilustre cervantista Luis Astrana Marín. Un texto muy avezado, en este sentido, es el publicado en el número 11, dedicado al centenario cervantino y con mayor número de páginas, por Francisco García Pavón sobre la técnica novelística del Quijote.

El género de las revistas

En Castilla-La Mancha el interés por el estudio y la edición de las revistas aparecidas en su territorio viene siendo notorio. De obligada consulta es el volumen La poesía en las revistas de Castilla-La Mancha (1939-1975), publicado en 1988 por la Diputación de Cuenca y abordado por los grandes especialistas en el tema Hilario Priego y José Antonio Silva y que reproduce los primeros números de las publicaciones regionales Deucalión de Ciudad Real, Desde el empotro de Valdepeñas, Doña Endrina y Trilce de Guadalajara y las conquenses El Molino de Papel, Aquí el Alma Navega y Gárgola. Priego y Silva han acordado con Almud, en su Biblioteca Añil Literaria, la confección de un nuevo volumen sobre las revistas castellano-manchegas en el periodo de la democracia; asimismo habían sido los editores de la edición facsímil de los 50 pliegos de poesía El Molino de Papel, dirigidos por el recientemente fallecido Eduardo de la Rica desde 1955 a 1967, que la Diputación conquense publicó en 1997. En 1986, la Diputación de Ciudad Real editó el facsímil de los 11 números de la revista Deucalión, que Ángel Crespo llevó a cabo en los primeros años cincuenta; esta reedición estuvo acompañada por un número cero preparado para la ocasión por el propio Crespo. Hay que destacar también la labor de otra empresa editorial de Ciudad Real, Archeles, cuyo propietario es Antonio Ortega Carnicer, que ha publicado facsímiles de otras importantes revistas castellano-manchegas y de la época, afines todas ellas entre sí, como Doña Endrina, El Pájaro de Paja o Poesía de España, dirigidas también por destacados ciudadrealeños o castellano-manchegos como el propio Crespo, Federico Muelas y Antonio Fernández Molina.

 

Información extraída del enlace:

http://www.abc.es/20110226/local-toledo/abci-albores-espiritu-redivivos-201102261511.html

Tristeza por la pérdida de Antonio Fernández Molina

 

 

viernes, 25 de marzo de 2005

 

   Nos ha sobrecogido la noticia del fallecimiento de nuestro ilustre paisano Antonio Fernández Molina. Su muerte nos ha entristecido, precisamente ahora que le estabamos dedicando nuestros mejores afanes y nos disponíamos a preparale el nombramiento de hijo predilecto de nuestra ciudad.
   Tal como lo había anunciado previamente, el grupo popular apoyó la candidatura del alcazareño Antonio Fernández Molina para la categoría de Letras del Premio Príncipe de Asturias 2005.

   El día 15 de marzo finalizaba el plazo para presentar candidaturas. Según los datos de la Fundación Príncipe de Asturias, a falta de las presentadas ante consulados y embajadas (y de las de los galardones de Concordia y Deportes cuyo plazo finaliza el 29 de julio), más de 200 candidaturas procedentes de cuarenta y cinco países de los cinco continentes han sido propuestas a los premios Príncipe de Asturias de este año en su vigésimo quinta edición. La mayor parte de las candidaturas se han enviado a la sede de la Fundación por fax, correo electrónico o postal, o servicio de mensajería. Más de 150 personalidades, expertas en cada una de las materias, integrarán los ocho jurados (uno por cada Premio), que está previsto comiencen sus reuniones en Oviedo a finales del mes de mayo. El acto de entrega de los Premios Príncipe de Asturias se celebrará en otoño en el Teatro Campoamor de esa ciudad, en una solemne ceremonia presidida por SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias.

   El grupo popular envió a la Fundación en Oviedo, un amplio dossier biográfico sobre Antonio Fernández Molina, así como de su extensa publicación literaria que alcanza los 60 títulos, cultivando la poesía –es su máxima expresión-, el relato, la novela, teatro, ensayo y traducciones.

   Antonio Fernández Molina, que también era crítico de arte, acompañó a la actividad literaria su fecunda creación artística, habiendo expuesto su obra pictórica en más de 70 exposiciones, tanto individuales como colectivas en España y en paises de todo el mundo como Uruguay, Argentina, Chile, Republica Checa, México, Cuba, Francia, Irlanda, Alemania, Italia y Australia.

Fernando Arrabal decía sobre Antonio Fernández Molina:

- “la imaginación es el modo esencial de su actividad espiritual. En cuanto se descuida le invaden las imágenes”.

- “Uno de los autores pánicos de España”.

   Por nuestra parte, sentimos una gran tristeza porque estabamos convencidos de que Antonio Fernández Molina merecía este reconocimiento y estabamos trabajando para ello. Es una verdadera lástima, porque el artículo 8 del reglamento de los Premios no permite concederlos a título póstumo.

   Deseábamos fervientemente que Antonio Fernández Molina hubiese alcanzado tan alta distinción, lo que sin duda nos habría honrado por extensión a todos los alcazareños.

[Este artículo se publicó en el diario Mi ciudad Real el 25 de marzo de 2005. Si el lector desea leer el artículo en su contexto puede hacerlo en el siguiente enlace: http://www.miciudadreal.es/content/view/15556/10001/].

Obituario de Antonio Fernández Molina por LUIS ANTONIO DE VILLENA

Obituario de Antonio Fernández Molina por LUIS ANTONIO DE VILLENA

 

OBITUARIO. ANTONIO FERNANDEZ MOLINA
Un poeta prolífico de escasa suerte literaria
LUIS ANTONIO DE VILLENA

Quizás avejentado, pero bien trajeado y con veraniego sombrero de paja, recuerdo a Antonio Fernández Molina -en Cuenca creo- en un congreso estival sobre el postismo, al que fui a dar una conferencia.

Para quien quisiera oírlo, casi todo en Fernández Molina era una queja o la implicaba. No siempre lo citaban entre los postistas (Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro hijo) y él había estado allí. Le faltaba reconocimiento, atención, posibilidades. Sé que los últimos años de este poeta han sido de lamento y ardua resignación.

La Literatura -la Poesía- no habían sido justas con él. Y sin embargo recorrió ampliamente sus caminos. Sabemos ahora, tristemente, que se quedó en puertas de casi todo. Acababa de ser propuesto como candidato al premio Príncipe de Asturias, y el ayuntamiento de su manchega ciudad natal quería hacerlo hijo predilecto. No ha dado tiempo.

Antonio Fernández Molina nació en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1927. Y era maestro. Muy joven, estuvo cerca de la vanguardia postista que, con Gregorio Prieto, Angel Crespo, Nieva, tanto tuvo que ver con esas tierras.

Con 24 años, Fernández Molina fundó y dirigió una de aquellas muchas y nobles revistas provincianas de la época, Doña Endrina.Luego fue secretario personal de Camilo José Cela, en Mallorca, siendo secretario (sustituyendo a Caballero Bonald) de la influyente revista Papeles de Son Armadans hasta 1967.

Su primer libro de poemas se editó en Madrid, en 1953, Biografía de Roberto G. Ese mismo año publicó Una carta de barro. En Caracas, en 1956, se publica Semana libre y las fuerzas iniciales, y en Bilbao, en 1960, Sueños y paisajes terráqueos.

Antonio Fernández Molina tuvo plurales inquietudes poéticas, y se le puede encontrar entre la vindicación surrealista y el apetito de la palabra en libertad, igual que en la poesía más directa y comprometida (Leopoldo de Luis, en 1965, lo incluyó en su célebre antología Poesía social). Pasados esos años de reivindicación y lucha, la figura de Fernández Molina se desdibuja un tanto. Parece un poeta solitario que no ha hallado su sitio ni siquiera su camarilla, pese a existir tantas. Él no cejó, no obstante, en su actividad de poeta, antólogo, traductor y también pintor y dibujante. Desde hace años vivía en Zaragoza.Allí había publicado ya Arando en la madera (1975), Antología de la poesía cotidiana, y el que ha sido, hace un año, el último de sus libros en vida Aromas de galleta, para público infantil.Más allá de los linderos de la calidad, que Historia y crítica deben deslindar, queda claro que Fernández Molina -algo huraño, al fin- no fue un hombre con suerte literaria. Francisco Nieva, en sus memorias Las cosas como fueron, recuerda, fugazmente, a Fernández Molina entre los postistas: «sereno y extremadamente receptivo».

Antonio Fernández Molina, poeta, nació en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1927 y falleció en Zaragoza el 20 de marzo de 2005.

[Este artículo de Luis Antonio de Villena se publicó en el diario El Mundo el lunes 21 de marzo de 2005. El lector lo encontrará en su contexto original en el enlace: http://www.elmundo.es/papel/2005/03/21/opinion/1773219.html]

[El retrato de Antonio Fernández Molina procede de la siguiente página:

http://www.hamacaonline.net/obra.php?id=660]

 

Una calle para un poeta

Una calle para un poeta

Antonio Fernández Molina, Mariano de Cavia y Santiago Pellicena, nombres de nuevas calles de Zaragoza

17/11/2005. La Comisión de Cultura, celebrada hoy , ha decidido por unanimidad elevar a pleno las nuevas denominaciones


La Comisión de Cultura celebrada esta mañana ha decidido por unanimidad elevar a pleno la propuesta de dedicar dos calles en el distrito de Santa Isabel a Antonio Fernández Molina y Santiago Pellicena Frac y una plaza en el Casco Histórico a Mariano de Cavia. En 2005 se cumple el 150 aniversario del nacimiento del periodista aragonés y falleció el poeta afincado en Zaragoza, por lo que los grupos presentes en la Comisión de Cultura han visto adecuado sacar adelante estas denominaciones de nuevos viales de la ciudad.

 

Mariano de Cavia (Zaragoza 1855-Madrid 1920) ya cuenta con una calle en Zaragoza, pero esta decisión de concederle además una plaza entre las calles Casta Álvarez, Las Armas y el callejón de Sacramento es una forma de recordarlo en el 150 aniversario de su nacimiento y en un sector en el que él residió (nació en la calle Manifestación). Mariano de Cavia fue comparado con Larra y elogiado por escritores de la talla de Azorín, Unamuno, Clarin y Blasco Ibáñez. Este gran periodista, que resaltó por su independencia, inteligencia y dignidad en sus textos, colaboró en todos los medios de la época en Zaragoza: "Revista de Aragón", "Diario de Avisos" y "Diario Zaragoza". Al trasladarse a Madrid trabajó en "El Sol", "El Liberal" y "El Imparcial", donde destacó como fino comentarista político y cronista social.

Ingenioso, pintoresco y audaz, eludió el ingreso en la Real Academia Española ¿que le concedió el sillón A-, a pesar de sus continuos esfuerzos y defensa del idioma.

 

La calle dedicada a Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan 1927- Zaragoza 2005) se encuentra en el distrito de Santa Isabel, junto a la calle del Sauce. Este poeta, afincado durante años en Zaragoza, está siendo objeto de numerosos homenajes y el Ayuntamiento de Zaragoza, junto con la Universidad y el Gobierno de Aragón está preparando una exposición que se celebrará el próximo mes sobre este creativo artista. Además, en estos días ha aparecido el libro de relatos breves "Las huellas del equilibrista", donde se recogen pequeños textos de Antonio Fernández Molina para recordar a este inquieto autor que falleció hace poco menos de un año.

 

Por último, Santiago Pellicena Frac contará también con una calle en Santa Isabel que tendrá entrada por la del Bodegón y salida por la calle de San José. Santiago Pellicena fue un personaje muy querido en el barrio en el que nació y residió ¿Santa Isabel-, ya que estaba siempre dispuesto a ayudar a aquellos que tenían lesiones musculares y sus manos calmaron en numerosas ocasiones las molestias de sus vecinos y de todo aquel que le solicitaba su colaboración.

[El lector encontrará esta noticia en su contexto en el siguiente enlace:

http://www.zaragoza.es/ciudad/museos/detalle_Noticia?id=8354]

 

II Premio Internacional Antonio Fernández Molina al Espíritu Patafísico

II Premio Internacional Antonio Fernández Molina al Espíritu Patafísico

Como ya informásemos en su día, el II Premio Internacional Antonio Fernández Molina al Espíritu Patafísico recayó en el poeta Carlos Edmundo de Ory.
Aprovechamos la inauguración del nuevo alojamiento del Colegio Patafísico de Granada para reseñar la biografía del galardonado, al tiempo que se impetra a la Subprocuraduría General de Lábaros, Distinciones y Méritos del IPG vaya, precisamente, procurando la organización de la entrega del premio, la cual, según los estatutos de la Dignísima Institución, debe tener lugar en el transcurso de esta década o, como mucho, la octava del siglo XXI.

Carlos Edmundo de Ory es un poeta, ensayista, epigramista y traductor español, nacido en Cádiz en 1923, hijo del poeta modernista Eduardo de Ory.

Su obra más personal se produce tras su traslado a Madrid en 1942 desde su Cádiz natal. Allí, junto Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi, funda el Postismo. Una selección de poemas de esta época aparece en 1945 con el título de Versos de pronto.

En 1951 se inicia una nueva etapa en su poesía con la publicación del manifiesto introrrealista. En él aboga por la creación de un arte como manifestación de la realidad interna del hombre, expresado en un lenguaje que ha de surgir como invención a partir de misteriosos estados de conciencia. En 1955 se traslada a Francia. En 1968 crea el APO (Atelier de Poésie Ouverte). Se inicia entonces una tercera etapa, en la que la labor poética es entendida como creación colectiva.
También ha escrito varios libros de relatos en prosa recogidos en 2001 con el nombre de “Cuentos sin hadas” y la novela “Mephiboseph en Onou”.

Como él mismo ha dicho a raíz de la publicación de su antología Música de lobo (2003), su obra tiene dos temas principales:

Lo único que me fascina es el amor y el dolor. Como hombre, he de decir que todo se resume en eso, en el amor a los seres humanos afines, a la naturaleza, a la música, a la poesía; y en el dolor de la visión que revelan los versos de Alfonsina Storni: «Muchedumbre de color, / millones de circuncisos, / casas de cincuenta pisos / y dolor, dolor, dolor…». Porque van pasando los años y cuando se llega a mi edad se lleva con gran peso una cartilla cada vez más amplia de muertos muy queridos.
En el año 2006 recibe el Título Honorífico de “Hijo Predilecto de Andalucía”, concedido por la Junta de Andalucía.

El 6 de noviembre de 2007 deja un mensaje en la Caja de las Letras en el Instituto Cervantes que no se abrirá hasta el 2022.

De momento, ya está.

 

[El lector encontrará la noticia en su contexto natural en la dirección:

http://colegiopatafisico.es/cgi-bin/weblog_basic/index.php?p=5]

[Recreación de ilustración superior Mr. Mandrake: Carlos Edmundo de Ory patafísico].

CANDIDATO AL PRÍNCIPE DE ASTURIAS (Texto de Antón Castro)

CANDIDATO AL PRÍNCIPE DE ASTURIAS (Texto de Antón Castro)

Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1926) ha sido propuesto como candidato al premio Príncipe de Asturias de las Letras. La iniciativa procede de la Fundación Camilo José Cela de Padrón y nace de la consideración de la obra literaria de un autor dotado de gran personalidad, que ha sabido manejarse con fluidez en casi todos los géneros. Tanto en la narrativa larga, ahí está una novela como “Solo de trompeta”, como en el relato breve o brevísimo, en la poesía, el ensayo literario o de arte, el teatro, el guión cinematográfico, la narrativa infantil e incluso en la biografía. Fernández Molina se ha acercado a Dalí y Picasso en su faceta de escritores. Antonio Fernández Molina, que coordinó en los años 60 y 70 varios números de “Papeles de Son Armadáns”, la revista que dirigía Cela y de la cual él fue secretario, ha publicado alrededor de un centenar de libros. Su poesía completa la ha recogido en tres volúmenes Libros del Innombrable, y hace pocas semanas el Gobierno de Aragón reeditaba su libro “El cuello cercenado”, que acompaña de una versión al inglés. Próximamente, la editorial Menos cuarto de Palencia publicará una amplia antología de sus breves relatos, al cuidado de José Luis Calvo Carilla, y la historiadora del arte Concha Lomba trabaja en una exposición de su obra pictórica y gráfica para el Paraninfo. Antonio Fernández Molina dirige actualmente la revista “Almunia”.

 

Antón  Castro

 

[El periodista y escritor Antón Castro redactó y publicó esta noticia en Heraldo de Aragón cuando Antonio Fernández Molina sonaba como candidato al Premio Princípe de Asturias días antes de su fallecimiento en el año 2005.]

 

[En la imagen superior fotografía de Juan Francisco Nevado]

© Juan Francisco Nevado

FERNÁNDEZ MOLINA EN TRÉBEDE por Antón Castro

FERNÁNDEZ MOLINA EN TRÉBEDE  por Antón Castro

(Antón Castro escribió este texto cuando  la revista Trébede dedicó su número 73 (marzo, 2003) a Antonio Fernández Molina)


Antonio Fernández Molina, poeta y narrador, pintor, conferenciante, es el gran  protagonista de la nueva entrega de la revista Trébede. El escritor manchego -que fue el  finalista del Premio Días de las Letras Aragonesas: venció José-Carlos Mainer-,  afincado en Aragón desde los años 60 y secretario de la OPI de Miguel Labordeta, es estudiado en su abundosa diversidad por varios expertos: le entrevista Víctor Pardo Lancina, redactor jefe de Trébede, y juntos realizan un recorrido por su vida, sus  numerosos amigos, su visión de la escritura y de la literatura (de los autores actuales  sólo salva a dos: Carlos Edmundo de Ory y Arrabal); José Luis Calvo Carilla desmenuza su imaginación poética; Francisco Martín estudia su teatro; su editor Raúl Herrero explica las claves de su relación y de la obra del autor de Solo de trompeta; Jean Tena se  centra en tres de sus novelas y Alejandro Ratia glosa su faceta de artista plástico, a la luz de sus propias interpretaciones y de las de los críticos como Carlos Areán, Cirlot, Ángel Azpeitia, Royo Morer o Chus Tudelilla. Javier Barreiro le dedica un soneto-retrato y Trébede rescata un buen puñado de fotos, en algunos casos prácticamente inéditas. El número ofrece otros temas interesantes, además de sus secciones habituales de La duda, música, bibliografía aragonesa o La cara oculta de la luna: dos trabajos, de Chus Yuste  y Antonio Pérez Morte, sobre Odón de Buen, el científico zufariense que creó la  Oceanografía en España; un acercamiento a Mariano Nipho, pionero alcañizano del periodismo español, a cargo de María Dolores Royo Latorre, y Francho Beltrán viaja por El  Parque Natural Posets-Maladeta y advierte de los peligros medioambientales que corre.

Antón Castro

[En la imagen superior portada de la revista]

 

Más detalles sobre este número de Trébede en el enlace:

http://www.redaragon.com/TREBEDE/numeros/num73.asp

Exposición Alimento del espíritu

Exposición Alimento del espíritu

Aunque vive en Zaragoza desde hace tiempo, Antonio Fernández Molina nació en 1927 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real, España). A los veinticuatro años creó ya una revista literaria de nombre Doña Endrina. Fué redactor jefe de Despacho Literario, otra revista de aires surrealistas dirigida por Miguel Labordeta, y más tarde, secretario de redacción de Papeles de Son Armadans, dirigida por el nobel Camilo José Cela, con quien trabajó durante ocho años en Mallorca.
Ha escrito relatos, novela y poesía. Entre los dos primeros se encuentran Solo de trompeta, La tienda de ausente, En Cejunta y Gamud, Un caracol en la cocina, El león recién salido de la peluquería, Dentro de un embudo, Arando en la madera, Pompón, Sombras chinescas, Los frutos de la noche, Pasodoble enigmático, Perro mundo...
Su poesía inunda cantidad de títulos, desde Una carta de barro hasta este de Aromas de Galleta. Valgan como referencia Sonetos crudos, Lluvia de sonetos, Platos de amargo alpiste...
Pero el retrato de Antonio Fernández Molina no queda completo. Su alma de artista abarca muchas otras facetas: pintor, dibujante, ensayista, traductor. Asegura que fueron los dibujos de Lorca los que le empujaron al arte. Admira la forma de escribir de Dalí y publica un ensayo sobre Picasso escritor, lo que parece subrayar su propia manera de ejercer el arte, con palabra y pincel, pero eso sí, utilizando siempre la parte de atrás de papeles ya usados.

"De pequeño, los profesores me suspendían en dibujo"
Antonio F. Molina presentó ayer la exposición ´Alimento del espíritu´


AINHOA SORIA ZARAGOZA 03/02/2005

Alimento del espíritu . Así es como se titula la última exposición del pintor y también escritor Antonio Fernández Molina que, desde ayer y hasta el próximo día 26 de febrero, se podrá ver en la sala Sanclemente 20 de Zaragoza. La muestra es una retrospectiva que reúne 17 bodegones que el artista ha pintado en diferentes etapas de su trayectoria profesional.

Durante su presentación que tuvo lugar ayer, el artista reconoció que este género pictórico "es una faceta más de mi labor y personalidad creadoras, como también lo es la escritura. Para mí no hay diferencia esencial entre la inspiración que necesito para poder pintar o escribir".

Y es que pocas cosas se escapan a su mirada crítica. Cosas tan cotidianas como son unas botellas, una pieza de pescado, unos higos y hasta un pavo al chilindrón son elevados a la categoría de arte gracias a las pinceladas agresivas y contundentes de Fernández Molina. El resultado son una serie de cuadros de llamativos colores pintados al óleo o mediante la técnica de gouache con tinta.




Fernández Molina lleva más de 50 años exponiendo sus obras en diferentes ciudades de España y muchos más dedicado a la pintura. "Empecé de pequeño y eso que los profesores me suspendían en dibujo", contaba. No obstante, este detalle nunca le ha preocupado ya que para él, en el arte "no hay técnica que valga" y es el tiempo el que va creando el estilo de cada artista.

Poeta y pintor autodidacta siempre ha mantenido su obra al margen de los criterios comerciales para ser fiel a sí mismo. Aun así, su producción literaria y artística es muy amplia. A sus 77 años, Fernández Molina es autor de 56 libros de poesía, así como de numerosas novelas, ensayos, antologías, teatro, relatos y hasta guiones cinematográficos. Por si esto fuera poco, fundó la revista y colección de poesía Doña Endrina , en 1951.

Un hecho decisivo en su trayectoria profesional fue su relación con Camilo José Cela. El es quien le reclama como redactor jefe para su revista mallorquina Papeles de Son Armadans , donde también trabajó como crítico de arte. De hecho, la fundación que lleva su nombre ha elegido a Fernández Molina como candidato al Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2005. "Todavía no es oficial así que no tengo nada que decir al respecto. No obstante, hay otras personas que lo merecen igual o más que yo", comentó este artista que vive en Zaragoza desde 1975.


Antonio F. Molina al lado de uno de sus cuadros.
Foto:EDUARDO BAYONA

 

[Notas publicadas con motivo de la inauguración de la exposición Alimento del espíritu.

El lector encontrará estas notas y el consiguiente debate en el foro El Bosque:

http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=1073