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02/09/2009

Tristeza por la pérdida de Antonio Fernández Molina

 

 

viernes, 25 de marzo de 2005

 

   Nos ha sobrecogido la noticia del fallecimiento de nuestro ilustre paisano Antonio Fernández Molina. Su muerte nos ha entristecido, precisamente ahora que le estabamos dedicando nuestros mejores afanes y nos disponíamos a preparale el nombramiento de hijo predilecto de nuestra ciudad.
   Tal como lo había anunciado previamente, el grupo popular apoyó la candidatura del alcazareño Antonio Fernández Molina para la categoría de Letras del Premio Príncipe de Asturias 2005.

   El día 15 de marzo finalizaba el plazo para presentar candidaturas. Según los datos de la Fundación Príncipe de Asturias, a falta de las presentadas ante consulados y embajadas (y de las de los galardones de Concordia y Deportes cuyo plazo finaliza el 29 de julio), más de 200 candidaturas procedentes de cuarenta y cinco países de los cinco continentes han sido propuestas a los premios Príncipe de Asturias de este año en su vigésimo quinta edición. La mayor parte de las candidaturas se han enviado a la sede de la Fundación por fax, correo electrónico o postal, o servicio de mensajería. Más de 150 personalidades, expertas en cada una de las materias, integrarán los ocho jurados (uno por cada Premio), que está previsto comiencen sus reuniones en Oviedo a finales del mes de mayo. El acto de entrega de los Premios Príncipe de Asturias se celebrará en otoño en el Teatro Campoamor de esa ciudad, en una solemne ceremonia presidida por SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias.

   El grupo popular envió a la Fundación en Oviedo, un amplio dossier biográfico sobre Antonio Fernández Molina, así como de su extensa publicación literaria que alcanza los 60 títulos, cultivando la poesía –es su máxima expresión-, el relato, la novela, teatro, ensayo y traducciones.

   Antonio Fernández Molina, que también era crítico de arte, acompañó a la actividad literaria su fecunda creación artística, habiendo expuesto su obra pictórica en más de 70 exposiciones, tanto individuales como colectivas en España y en paises de todo el mundo como Uruguay, Argentina, Chile, Republica Checa, México, Cuba, Francia, Irlanda, Alemania, Italia y Australia.

Fernando Arrabal decía sobre Antonio Fernández Molina:

- “la imaginación es el modo esencial de su actividad espiritual. En cuanto se descuida le invaden las imágenes”.

- “Uno de los autores pánicos de España”.

   Por nuestra parte, sentimos una gran tristeza porque estabamos convencidos de que Antonio Fernández Molina merecía este reconocimiento y estabamos trabajando para ello. Es una verdadera lástima, porque el artículo 8 del reglamento de los Premios no permite concederlos a título póstumo.

   Deseábamos fervientemente que Antonio Fernández Molina hubiese alcanzado tan alta distinción, lo que sin duda nos habría honrado por extensión a todos los alcazareños.

[Este artículo se publicó en el diario Mi ciudad Real el 25 de marzo de 2005. Si el lector desea leer el artículo en su contexto puede hacerlo en el siguiente enlace: http://www.miciudadreal.es/content/view/15556/10001/].

02/09/2009 13:17 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

24/02/2009

Obituario de Antonio Fernández Molina por LUIS ANTONIO DE VILLENA

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OBITUARIO. ANTONIO FERNANDEZ MOLINA
Un poeta prolífico de escasa suerte literaria
LUIS ANTONIO DE VILLENA

Quizás avejentado, pero bien trajeado y con veraniego sombrero de paja, recuerdo a Antonio Fernández Molina -en Cuenca creo- en un congreso estival sobre el postismo, al que fui a dar una conferencia.

Para quien quisiera oírlo, casi todo en Fernández Molina era una queja o la implicaba. No siempre lo citaban entre los postistas (Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro hijo) y él había estado allí. Le faltaba reconocimiento, atención, posibilidades. Sé que los últimos años de este poeta han sido de lamento y ardua resignación.

La Literatura -la Poesía- no habían sido justas con él. Y sin embargo recorrió ampliamente sus caminos. Sabemos ahora, tristemente, que se quedó en puertas de casi todo. Acababa de ser propuesto como candidato al premio Príncipe de Asturias, y el ayuntamiento de su manchega ciudad natal quería hacerlo hijo predilecto. No ha dado tiempo.

Antonio Fernández Molina nació en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1927. Y era maestro. Muy joven, estuvo cerca de la vanguardia postista que, con Gregorio Prieto, Angel Crespo, Nieva, tanto tuvo que ver con esas tierras.

Con 24 años, Fernández Molina fundó y dirigió una de aquellas muchas y nobles revistas provincianas de la época, Doña Endrina.Luego fue secretario personal de Camilo José Cela, en Mallorca, siendo secretario (sustituyendo a Caballero Bonald) de la influyente revista Papeles de Son Armadans hasta 1967.

Su primer libro de poemas se editó en Madrid, en 1953, Biografía de Roberto G. Ese mismo año publicó Una carta de barro. En Caracas, en 1956, se publica Semana libre y las fuerzas iniciales, y en Bilbao, en 1960, Sueños y paisajes terráqueos.

Antonio Fernández Molina tuvo plurales inquietudes poéticas, y se le puede encontrar entre la vindicación surrealista y el apetito de la palabra en libertad, igual que en la poesía más directa y comprometida (Leopoldo de Luis, en 1965, lo incluyó en su célebre antología Poesía social). Pasados esos años de reivindicación y lucha, la figura de Fernández Molina se desdibuja un tanto. Parece un poeta solitario que no ha hallado su sitio ni siquiera su camarilla, pese a existir tantas. Él no cejó, no obstante, en su actividad de poeta, antólogo, traductor y también pintor y dibujante. Desde hace años vivía en Zaragoza.Allí había publicado ya Arando en la madera (1975), Antología de la poesía cotidiana, y el que ha sido, hace un año, el último de sus libros en vida Aromas de galleta, para público infantil.Más allá de los linderos de la calidad, que Historia y crítica deben deslindar, queda claro que Fernández Molina -algo huraño, al fin- no fue un hombre con suerte literaria. Francisco Nieva, en sus memorias Las cosas como fueron, recuerda, fugazmente, a Fernández Molina entre los postistas: «sereno y extremadamente receptivo».

Antonio Fernández Molina, poeta, nació en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1927 y falleció en Zaragoza el 20 de marzo de 2005.

[Este artículo de Luis Antonio de Villena se publicó en el diario El Mundo el lunes 21 de marzo de 2005. El lector lo encontrará en su contexto original en el enlace: http://www.elmundo.es/papel/2005/03/21/opinion/1773219.html]

[El retrato de Antonio Fernández Molina procede de la siguiente página:

http://www.hamacaonline.net/obra.php?id=660]

 

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24/02/2009 14:24 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

23/01/2009

En memoria del escritor y pintor Antonio Fernández Molina por Fernando Valls

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En memoria del escritor y pintor Antonio Fernández Molina

FERNANDO VALLS 22/03/2005


Durante la noche del domingo pasado murió en Zaragoza, a los 77 años, a consecuencia de un fallo cardiaco, el poeta, narrador, autor teatral, traductor y pintor Antonio Fernández Molina. Había nacido por azar en Alcázar de San Juan, en 1927, pero vivió en numerosos lugares, entre ellos Madrid, Alcoy, Guadalajara (donde estudió el bachillerato), Mallorca (entre 1964 y 1972) y Zaragoza.

Niño precoz, desde sus primeros escritos encontró en la experimentación vanguardista, en los juegos artísticos, un estímulo para su obra. Por ello se sintió muy cercano a los escritores postistas, fundando en 1951 la revista Doña Endrina. Después se produjo el encuentro con dos escritores que para él fueron fundamentales: el poeta Miguel Labordeta, que lo convirtió en jefe de redacción de la revista Despacho literario, y Camilo José Cela, que lo nombró secretario de Papeles de Son Armadans y publicó en Alfaguara su curiosa novela Solo de trompeta (1965).

Cultivó todos los géneros literarios, pero se quedó con el disgusto de no haber hecho nunca cine por falta de medios. Quizá, por ello, debido a su insaciable curiosidad artística, los que más lo trataron lo tachaban de humanista, aunque también recuerden su carácter algo huraño y difícil. Yo, que ni lo conocí ni lo traté nunca (aunque mantuvimos un curioso diálogo a través de su hija Ester), he disfrutado mucho con la lectura de su obra, con aquella que más me interesa, sus textos narrativos breves, lo que hoy llamamos microrrelatos, género en el que es un auténtico maestro. Buena prueba de ello es que sea el único autor español que figura en el mítico Libro de la imaginación (1976), del mexicano Edmundo Valadés.

Fernández Molina es uno de esos escasos autores que escriben para saber, que conciben la escritura como un proceso de indagación. Así, sus piezas más logradas, textos fragmentarios, brevísimos, que se le suelen ocurrir mientras camina, se sustentan en lo ambiguo, sorprendente y paradójico, en la metamorfosis de una realidad que él observa siempre como cambiante. Su tradición literaria, lo ha confesado él mismo, pasa por Quevedo y Gómez de la Serna, el romanticismo (Novalis y Bécquer fueron otras de sus devociones) y el surrealismo. Pero siempre se mostró partidario de la estética del realismo mágico, del poder de la imaginación, de la necesidad ineludible de explorar el lenguaje, desde La tienda ausente (1967), Cejunta y Gamud (1969), publicado un año antes que las Historias de cronopios y de famas,Dentro de un embudo (1973), hasta Arando en la madera (1975) y Pompón (1977), por sólo citar algunos de sus libros en prosa más significativos. de Cortázar, con el que tanta relación guarda

En ellos aparece con frecuencia un humor sombrío, producto de sus preocupaciones existenciales y sociales, pero también mundos alucinantes regidos por leyes físicas peculiares. Sin que falten los motivos que más lo han obsesionado, como la soledad e inestabilidad emocional a la que nos condena el mundo moderno, la identidad cambiante, la despersonaliza-ción, el presunto progreso espiritual y material de la humanidad, la desintegración de la conciencia y el misterioso mundo de las artes.

Aquellos lectores que no conozcan su obra y sientan curiosidad, quienes no puedan esperar la antología de microrrelatos que prepara José Luis Calvo Carilla para la editorial Menoscuarto, pueden empezar a familiarizarse con sus narraciones en Perro mundo (Calambur, 1994) y La vida caprichosa (Libros del Innombrable, 2003), por citar volúmenes asequibles.

En cambio, aquellos otros que hayan frecuentado sus libros o visto sus cuadros se habrán dado cuenta de que Fernández Molina, como Ramón Gómez de la Serna, del que me parece que no le hubiera importado reconocerse continuador, fue primero un puer senex para convertirse luego en un senex puer, siempre tocado por la poesía, componente esencial para él de todas las artes y géneros literarios. Y quizá por ello se definiera como "un poeta que pinta y cultiva el verso y la prosa". Cela, no por casualidad, lo llamaba siempre "Poeta". Así, no es extraño que varios de sus libros, los ilustrados por él mismo, sean auténticas obras de arte.

Y sin embargo, mucho me temo que su literatura, siempre a contracorriente, es una de las más secretas que existen en este país. Lo triste es que en pocas ocasiones como en ésta la ambición y calidad de una obra literaria se halle tan lejos de su justo reconocimiento. Habría que hacer todo lo posible para remediarlo.

Fernando Valls es profesor de Literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona


[Fernando Valls publicó este artículo en El país en la fecha que reza arriba tras conocer la muerte de Antonio Fernández Molina. Si el lector desea leer la noticia en su contexto original puede hacerlo en el siguiente enlace: http://www.elpais.com/articulo/agenda/memoria/escritor/pintor/Antonio/Fernandez/Molina/elpepigen/20050322elpepiage_7/Tes/

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23/01/2009 14:56 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

17/12/2008

Una calle para un poeta

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Antonio Fernández Molina, Mariano de Cavia y Santiago Pellicena, nombres de nuevas calles de Zaragoza

17/11/2005. La Comisión de Cultura, celebrada hoy , ha decidido por unanimidad elevar a pleno las nuevas denominaciones


La Comisión de Cultura celebrada esta mañana ha decidido por unanimidad elevar a pleno la propuesta de dedicar dos calles en el distrito de Santa Isabel a Antonio Fernández Molina y Santiago Pellicena Frac y una plaza en el Casco Histórico a Mariano de Cavia. En 2005 se cumple el 150 aniversario del nacimiento del periodista aragonés y falleció el poeta afincado en Zaragoza, por lo que los grupos presentes en la Comisión de Cultura han visto adecuado sacar adelante estas denominaciones de nuevos viales de la ciudad.

 

Mariano de Cavia (Zaragoza 1855-Madrid 1920) ya cuenta con una calle en Zaragoza, pero esta decisión de concederle además una plaza entre las calles Casta Álvarez, Las Armas y el callejón de Sacramento es una forma de recordarlo en el 150 aniversario de su nacimiento y en un sector en el que él residió (nació en la calle Manifestación). Mariano de Cavia fue comparado con Larra y elogiado por escritores de la talla de Azorín, Unamuno, Clarin y Blasco Ibáñez. Este gran periodista, que resaltó por su independencia, inteligencia y dignidad en sus textos, colaboró en todos los medios de la época en Zaragoza: "Revista de Aragón", "Diario de Avisos" y "Diario Zaragoza". Al trasladarse a Madrid trabajó en "El Sol", "El Liberal" y "El Imparcial", donde destacó como fino comentarista político y cronista social.

Ingenioso, pintoresco y audaz, eludió el ingreso en la Real Academia Española ¿que le concedió el sillón A-, a pesar de sus continuos esfuerzos y defensa del idioma.

 

La calle dedicada a Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan 1927- Zaragoza 2005) se encuentra en el distrito de Santa Isabel, junto a la calle del Sauce. Este poeta, afincado durante años en Zaragoza, está siendo objeto de numerosos homenajes y el Ayuntamiento de Zaragoza, junto con la Universidad y el Gobierno de Aragón está preparando una exposición que se celebrará el próximo mes sobre este creativo artista. Además, en estos días ha aparecido el libro de relatos breves "Las huellas del equilibrista", donde se recogen pequeños textos de Antonio Fernández Molina para recordar a este inquieto autor que falleció hace poco menos de un año.

 

Por último, Santiago Pellicena Frac contará también con una calle en Santa Isabel que tendrá entrada por la del Bodegón y salida por la calle de San José. Santiago Pellicena fue un personaje muy querido en el barrio en el que nació y residió ¿Santa Isabel-, ya que estaba siempre dispuesto a ayudar a aquellos que tenían lesiones musculares y sus manos calmaron en numerosas ocasiones las molestias de sus vecinos y de todo aquel que le solicitaba su colaboración.

[El lector encontrará esta noticia en su contexto en el siguiente enlace:

http://www.zaragoza.es/ciudad/museos/detalle_Noticia?id=8354]

 

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17/12/2008 10:15 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

11/12/2008

II Premio Internacional Antonio Fernández Molina al Espíritu Patafísico

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Como ya informásemos en su día, el II Premio Internacional Antonio Fernández Molina al Espíritu Patafísico recayó en el poeta Carlos Edmundo de Ory.
Aprovechamos la inauguración del nuevo alojamiento del Colegio Patafísico de Granada para reseñar la biografía del galardonado, al tiempo que se impetra a la Subprocuraduría General de Lábaros, Distinciones y Méritos del IPG vaya, precisamente, procurando la organización de la entrega del premio, la cual, según los estatutos de la Dignísima Institución, debe tener lugar en el transcurso de esta década o, como mucho, la octava del siglo XXI.

Carlos Edmundo de Ory es un poeta, ensayista, epigramista y traductor español, nacido en Cádiz en 1923, hijo del poeta modernista Eduardo de Ory.

Su obra más personal se produce tras su traslado a Madrid en 1942 desde su Cádiz natal. Allí, junto Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi, funda el Postismo. Una selección de poemas de esta época aparece en 1945 con el título de Versos de pronto.

En 1951 se inicia una nueva etapa en su poesía con la publicación del manifiesto introrrealista. En él aboga por la creación de un arte como manifestación de la realidad interna del hombre, expresado en un lenguaje que ha de surgir como invención a partir de misteriosos estados de conciencia. En 1955 se traslada a Francia. En 1968 crea el APO (Atelier de Poésie Ouverte). Se inicia entonces una tercera etapa, en la que la labor poética es entendida como creación colectiva.
También ha escrito varios libros de relatos en prosa recogidos en 2001 con el nombre de “Cuentos sin hadas” y la novela “Mephiboseph en Onou”.

Como él mismo ha dicho a raíz de la publicación de su antología Música de lobo (2003), su obra tiene dos temas principales:

Lo único que me fascina es el amor y el dolor. Como hombre, he de decir que todo se resume en eso, en el amor a los seres humanos afines, a la naturaleza, a la música, a la poesía; y en el dolor de la visión que revelan los versos de Alfonsina Storni: «Muchedumbre de color, / millones de circuncisos, / casas de cincuenta pisos / y dolor, dolor, dolor…». Porque van pasando los años y cuando se llega a mi edad se lleva con gran peso una cartilla cada vez más amplia de muertos muy queridos.
En el año 2006 recibe el Título Honorífico de “Hijo Predilecto de Andalucía”, concedido por la Junta de Andalucía.

El 6 de noviembre de 2007 deja un mensaje en la Caja de las Letras en el Instituto Cervantes que no se abrirá hasta el 2022.

De momento, ya está.

 

[El lector encontrará la noticia en su contexto natural en la dirección:

http://colegiopatafisico.es/cgi-bin/weblog_basic/index.php?p=5]

[Recreación de ilustración superior Mr. Mandrake: Carlos Edmundo de Ory patafísico].

11/12/2008 16:01 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca Hay 1 comentario.

03/12/2008

CANDIDATO AL PRÍNCIPE DE ASTURIAS (Texto de Antón Castro)

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Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1926) ha sido propuesto como candidato al premio Príncipe de Asturias de las Letras. La iniciativa procede de la Fundación Camilo José Cela de Padrón y nace de la consideración de la obra literaria de un autor dotado de gran personalidad, que ha sabido manejarse con fluidez en casi todos los géneros. Tanto en la narrativa larga, ahí está una novela como “Solo de trompeta”, como en el relato breve o brevísimo, en la poesía, el ensayo literario o de arte, el teatro, el guión cinematográfico, la narrativa infantil e incluso en la biografía. Fernández Molina se ha acercado a Dalí y Picasso en su faceta de escritores. Antonio Fernández Molina, que coordinó en los años 60 y 70 varios números de “Papeles de Son Armadáns”, la revista que dirigía Cela y de la cual él fue secretario, ha publicado alrededor de un centenar de libros. Su poesía completa la ha recogido en tres volúmenes Libros del Innombrable, y hace pocas semanas el Gobierno de Aragón reeditaba su libro “El cuello cercenado”, que acompaña de una versión al inglés. Próximamente, la editorial Menos cuarto de Palencia publicará una amplia antología de sus breves relatos, al cuidado de José Luis Calvo Carilla, y la historiadora del arte Concha Lomba trabaja en una exposición de su obra pictórica y gráfica para el Paraninfo. Antonio Fernández Molina dirige actualmente la revista “Almunia”.

 

Antón  Castro

 

[El periodista y escritor Antón Castro redactó y publicó esta noticia en Heraldo de Aragón cuando Antonio Fernández Molina sonaba como candidato al Premio Princípe de Asturias días antes de su fallecimiento en el año 2005.]

 

[En la imagen superior fotografía de Juan Francisco Nevado]

© Juan Francisco Nevado

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03/12/2008 19:15 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

11/11/2008

FERNÁNDEZ MOLINA EN TRÉBEDE por Antón Castro

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(Antón Castro escribió este texto cuando  la revista Trébede dedicó su número 73 (marzo, 2003) a Antonio Fernández Molina)


Antonio Fernández Molina, poeta y narrador, pintor, conferenciante, es el gran  protagonista de la nueva entrega de la revista Trébede. El escritor manchego -que fue el  finalista del Premio Días de las Letras Aragonesas: venció José-Carlos Mainer-,  afincado en Aragón desde los años 60 y secretario de la OPI de Miguel Labordeta, es estudiado en su abundosa diversidad por varios expertos: le entrevista Víctor Pardo Lancina, redactor jefe de Trébede, y juntos realizan un recorrido por su vida, sus  numerosos amigos, su visión de la escritura y de la literatura (de los autores actuales  sólo salva a dos: Carlos Edmundo de Ory y Arrabal); José Luis Calvo Carilla desmenuza su imaginación poética; Francisco Martín estudia su teatro; su editor Raúl Herrero explica las claves de su relación y de la obra del autor de Solo de trompeta; Jean Tena se  centra en tres de sus novelas y Alejandro Ratia glosa su faceta de artista plástico, a la luz de sus propias interpretaciones y de las de los críticos como Carlos Areán, Cirlot, Ángel Azpeitia, Royo Morer o Chus Tudelilla. Javier Barreiro le dedica un soneto-retrato y Trébede rescata un buen puñado de fotos, en algunos casos prácticamente inéditas. El número ofrece otros temas interesantes, además de sus secciones habituales de La duda, música, bibliografía aragonesa o La cara oculta de la luna: dos trabajos, de Chus Yuste  y Antonio Pérez Morte, sobre Odón de Buen, el científico zufariense que creó la  Oceanografía en España; un acercamiento a Mariano Nipho, pionero alcañizano del periodismo español, a cargo de María Dolores Royo Latorre, y Francho Beltrán viaja por El  Parque Natural Posets-Maladeta y advierte de los peligros medioambientales que corre.

Antón Castro

[En la imagen superior portada de la revista]

 

Más detalles sobre este número de Trébede en el enlace:

http://www.redaragon.com/TREBEDE/numeros/num73.asp

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11/11/2008 09:19 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

29/10/2008

Exposición Alimento del espíritu

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Aunque vive en Zaragoza desde hace tiempo, Antonio Fernández Molina nació en 1927 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real, España). A los veinticuatro años creó ya una revista literaria de nombre Doña Endrina. Fué redactor jefe de Despacho Literario, otra revista de aires surrealistas dirigida por Miguel Labordeta, y más tarde, secretario de redacción de Papeles de Son Armadans, dirigida por el nobel Camilo José Cela, con quien trabajó durante ocho años en Mallorca.
Ha escrito relatos, novela y poesía. Entre los dos primeros se encuentran Solo de trompeta, La tienda de ausente, En Cejunta y Gamud, Un caracol en la cocina, El león recién salido de la peluquería, Dentro de un embudo, Arando en la madera, Pompón, Sombras chinescas, Los frutos de la noche, Pasodoble enigmático, Perro mundo...
Su poesía inunda cantidad de títulos, desde Una carta de barro hasta este de Aromas de Galleta. Valgan como referencia Sonetos crudos, Lluvia de sonetos, Platos de amargo alpiste...
Pero el retrato de Antonio Fernández Molina no queda completo. Su alma de artista abarca muchas otras facetas: pintor, dibujante, ensayista, traductor. Asegura que fueron los dibujos de Lorca los que le empujaron al arte. Admira la forma de escribir de Dalí y publica un ensayo sobre Picasso escritor, lo que parece subrayar su propia manera de ejercer el arte, con palabra y pincel, pero eso sí, utilizando siempre la parte de atrás de papeles ya usados.

"De pequeño, los profesores me suspendían en dibujo"
Antonio F. Molina presentó ayer la exposición ´Alimento del espíritu´


AINHOA SORIA ZARAGOZA 03/02/2005

Alimento del espíritu . Así es como se titula la última exposición del pintor y también escritor Antonio Fernández Molina que, desde ayer y hasta el próximo día 26 de febrero, se podrá ver en la sala Sanclemente 20 de Zaragoza. La muestra es una retrospectiva que reúne 17 bodegones que el artista ha pintado en diferentes etapas de su trayectoria profesional.

Durante su presentación que tuvo lugar ayer, el artista reconoció que este género pictórico "es una faceta más de mi labor y personalidad creadoras, como también lo es la escritura. Para mí no hay diferencia esencial entre la inspiración que necesito para poder pintar o escribir".

Y es que pocas cosas se escapan a su mirada crítica. Cosas tan cotidianas como son unas botellas, una pieza de pescado, unos higos y hasta un pavo al chilindrón son elevados a la categoría de arte gracias a las pinceladas agresivas y contundentes de Fernández Molina. El resultado son una serie de cuadros de llamativos colores pintados al óleo o mediante la técnica de gouache con tinta.




Fernández Molina lleva más de 50 años exponiendo sus obras en diferentes ciudades de España y muchos más dedicado a la pintura. "Empecé de pequeño y eso que los profesores me suspendían en dibujo", contaba. No obstante, este detalle nunca le ha preocupado ya que para él, en el arte "no hay técnica que valga" y es el tiempo el que va creando el estilo de cada artista.

Poeta y pintor autodidacta siempre ha mantenido su obra al margen de los criterios comerciales para ser fiel a sí mismo. Aun así, su producción literaria y artística es muy amplia. A sus 77 años, Fernández Molina es autor de 56 libros de poesía, así como de numerosas novelas, ensayos, antologías, teatro, relatos y hasta guiones cinematográficos. Por si esto fuera poco, fundó la revista y colección de poesía Doña Endrina , en 1951.

Un hecho decisivo en su trayectoria profesional fue su relación con Camilo José Cela. El es quien le reclama como redactor jefe para su revista mallorquina Papeles de Son Armadans , donde también trabajó como crítico de arte. De hecho, la fundación que lleva su nombre ha elegido a Fernández Molina como candidato al Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2005. "Todavía no es oficial así que no tengo nada que decir al respecto. No obstante, hay otras personas que lo merecen igual o más que yo", comentó este artista que vive en Zaragoza desde 1975.


Antonio F. Molina al lado de uno de sus cuadros.
Foto:EDUARDO BAYONA

 

[Notas publicadas con motivo de la inauguración de la exposición Alimento del espíritu.

El lector encontrará estas notas y el consiguiente debate en el foro El Bosque:

http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=1073

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29/10/2008 00:29 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

27/10/2008

PALABRAS PARA UNA DESPEDIDA de ANTÓN CASTRO

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Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1927) se ha muerto. Fue y quiso ser un humanista integral, el poeta en la calle, el artista irreductible en la atmósfera del café, donde escribía o pintaba con pluma y rotulador. Fue y quiso ser un constante profesional de la creación. Antonio Fernández Molina, bohemio, superviviente y curioso insaciable tocado de sombrero, practicó todos los géneros. En la noche del sábado, un fallo cardiaco puso término a una existencia de artes y letras que le llevó a tratar a personalidades célebres: cruzó correspondencia con Ramón Gómez de la Serna, Aleixandre o Alejandra Pizarnik, que le enviaba no sólo epístolas sino cuatro dibujos poco antes de su suicidio. Frecuentó en sus inicios a Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro, Silvano Sernesi y Ángel Crespo, que formaban el grupo de los postistas, y más tarde fue secretario de Miguel Labordeta y Camilo José Cela, y gran amigo de Joan Miró, que lo recibía en su estudio, o de Fernando Arrabal, que siempre elogió su obra.

Antonio Fernández Molina –que llegó a escribir más de cien libros de narrativa y ensayo, de poesía, de arte, de biografía, de cuentos infantiles, y que se inventó dos poetas heterónimos: Mariano Meneses y Roberto Goa…- se quedó huérfano a los siete años. Su padre, que había estudiado Magisterio y se empleó como policía de la II República, se murió cuando él contaba siete años. Era un hombre inteligente y alto. En una ocasión, pasó un buhonero por el pueblo, el abuelo le compró un cuaderno de letras y lo aprendió de inmediato, pero falleció demasiado joven de un cólico miserere. Entonces, durante la Guerra Civil, Antonio partió a Madrid con su madre Teodomira y un hermano, “bohemio y muy de izquierdas”, que estudiaba Medicina. Pasaron allí parte de la contienda, y después partieron a Casas de Uceda (donde ha sido enterrado y adonde regresaba a menudo), y más tarde a Guadalajara. Antonio era un joven muy curioso, apasionado por la poesía y el dibujo; en el Instituto Brienda de Mendoza de Guadalajara lo conocían como “El poeta” y era tan aficionado a los libros y a visitar la biblioteca pública que lo designaron como “Mejor Lector de la Provincia”. Por entonces ocurrió algo muy curioso: en casa descubrieron una maleta de su padre llena de libros de Dostoievski, Chejov o Tolstoi, con lo cual el adolescente organizó un auténtico festín, y no sólo eso, empezó a colaborar en el semanario “La Nueva Alcarria”, donde hacía poemas, aforismos o críticas literarias en la sección “Veleta al viento”.

Además, de vez en cuando, se dejaba caer por Madrid: así conoció a Cela con sus amigos Ángel Crespo o Gabino Alejandro Carriedo, se dejaba seducir por el Postismo (“que es una especie de surrealismo blanco, cuyas luces no son trágicas, sino más bien lúdicas, de imágenes amables”, dijo) e incluso se atrevía a fundar una revista como “Doña Endrina” (1951, que luego se reeditó en facsímil en edición de Calvo Carilla), que le permitió entrar en contacto con uno de los hombres que más admiró nunca: Miguel Labordeta. “Miguel tenía un corazón más grande que su cuerpo. Me dio un poema para la revista y un día tomé el tren y vine a su casa. Me organizaba recitales en su colegio o conferencias en la ciudad y cuando fundó ‘Despacho literario’ me nombró secretario de redacción”.

Aquellos encuentros fueron decisivos para que, ya casado con Josefa Echevarría y padre de seis hijos, acabase instalándose en Zaragoza, a su regreso de Mallorca, donde permaneció ocho años, de 1964 a 1972, como secretario “Papeles de Son Armadáns” y de Camilo José Cela, que le había publicado en Alfaguara su libro “Solo de trompeta”, “un libro de carácter fantástico y atmósfera sutilmente erótica, anterior a la llegada del ‘boom. Estudioso de Dalí como escritor, de Picasso como dramaturgo y poeta, admirador de Juan Eduardo Cirlot, Silverio Lanza, cuyo monográfico de “Papeles de Son Armadáns” coordinó y, sobre todo, devoto absoluto de Bécquer y de Lorca, “como poeta y dibujante”, a lo largo de más de medio siglo Antonio Fernández Molina compaginó el arte y la palabra, en todas sus disciplinas, ejerció la crítica de arte en “ABC” y “El día de Aragón”. Desarrolló una actividad artística constante: era un buen dibujante, un pintor de universos muy particulares (Miguel Marcos le expuso su obra en 2000), traductor, poeta, novelista, biógrafo. Le interesaban los juegos de palabras, las imágenes, los sueños, los símbolos, los peces, era un vanguardista a diario que además tenía algo de dando que avaza hacia un campo de estrellas.

En una entrevista decía: “El secreto de mi obra creo que es una particular visión del realismo mágico. La mirada. La percepción de la realidad. A mí me interesa, sobre todo, la realidad. Es mi gran afición. Mis imágenes surgen del contacto con la calle. Creo que en mi obra hay matices surrealistas, una cierta imaginación que funciona con descaro y en total libertad, interés por la metáfora, lenguaje, ingenuidad”. Y nunca se olvidaba de expresar su cariño por la palabra: “Para mí el idioma tiene una fuerza casi sobrenatural: música, latido, una cifra oculta de sueño e invocación”. Uno de sus últimos libros, porque en él hablar categóricamente de último siempre es arriesgado, fue “Fragmentos de realidades y sombras”, las memorias que le publicó en la Biblioteca Aragonesa de Cultura Eloy Fernández Clemente, y ahora la editorial palentina Menos Cuarto*, que dirige Fernando Valls, preparaba una selección de sus cuentos breves, seleccionada por José Luis Calvo Carilla, que publica una entrevista con él en el número de abril de “Quimera”.

Antón Castro

 

[El presente texto lo publicó Antón Castro en memoria de Antonio Fernández Molina en Heraldo de Aragón al día siguiente de la defunción del poeta. El texto se recoge también en su blog: http://antoncastro.blogia.com/2005/032101-antonio-fernandez-molina-o-el-universo-afm-.php]

[*Antón Castro se refiere al libro: Las huellas del equilibrista.]

 

[En la ilustración superior retrato de Antonio Fernández Molina por su esposa Josefa Echevarría.]

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27/10/2008 19:40 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

14/10/2008

Últimas noticias sobre el microrrelato español (Artículo de Fernando Valls)

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Creo que ésta es la primera vez que una revista académica española se ocupa del microrrelato. Quimera, por su parte, ya le dedicó dos números monográficos en el 2002. Y ese mismo año, la profesora Francisca Noguerol, especialista en las formas narrativas breves, organizó en la Universidad de Salamanca el segundo congreso internacional dedicado al género. El caso es que desde que en 1990 apareciera la precursora antología de Antonio Fernández Ferrer, La mano de la hormiga, en casi veinte años el panorama sobre este nuevo género ha cambiado por completo.
Un microrrelato no es un cuento, ni un aforismo, ni un poema en prosa, ni mucho menos un chiste o una frase ingeniosa, sino un texto narrativo brevísimo que cuenta una historia, en la que debe imperar la concisión, la sugerencia y la precisión extrema del lenguaje, a menudo al servicio de una trama paradójica y sorprendente. Y aunque queda todavía mucho trabajo pendiente por hacer, tanto en el campo de la teoría de los géneros, como en el de la historia literaria (por ejemplo, echamos de menos un estudio detenido sobre las formas narrativas brevísimas en el Modernismo español), el panorama empieza a clarificarse, debido a los numerosos trabajos de investigación y análisis que se han venido publicando, sobre todo, en la última década. Así, los próximos congresos, en Neuquén (Argentina) y Málaga, ambos programados en noviembre del 2008, son las nuevas citas importantes para los cultivadores y estudiosos del género.
Por otra parte, se han sucedido las antologías, sobre todo temáticas, por lo que espero poder publicar en breve, junto a Gemma Pellicer (sin cuya valiosa ayuda, por cierto, no hubiera podido coordinar este monográfico), una antología histórica del microrrelato español, en la que hemos venido trabajando durante estos últimos años. Pero ahora mismo, el lector que lo desee, tiene a su disposición los principales libros que jalonan la trayectoria del género, obra de autores tan importantes como Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Federico García Lorca, Ana María Matute, Max Aub, Antonio Fernández Molina, Rafael Pérez Estrada, Javier Tomeo, José Jiménez Lozano, José de la Colina, Luis Mateo Díez, Juan José Millás, José María Merino, Pedro Ugarte, Julia Otxoa, o los más jóvenes, Hipólito G. Navarro y Andrés Neuman.
El microrrelato es un género fuera del comercio, por lo que el autor lo encara con libertad plena, prestándose a menudo a la experimentación, al valerse de la reescritura o la intertextualidad, sin que deba faltarle ni lo ambiguo ni el humor. Dada su concisión extrema, la aparente facilidad que supone componerlo, no escasea lo trivial o la frase meramente ingeniosa, aunque -no lo olvidemos- esto ocurre con frecuencia en otras formas tan prestigiosas en sociedad como la novela, donde bajo el ropaje de lo ameno sólo se encubre lo banal, y no por ello descalificamos al género, en su conjunto. Y a diferencia del relato, con el que comparte diversas similitudes, sólo puede centrarse en un mínimo detalle, arrancando de inmediato para acabar al instante, permaneciendo gran parte del tejido narrativo sumergido, esto es, sobrentendido. En fin, sólo quienes no conocen su historia, que habría que completar con la riquísima tradición hispanoamericana (Juan José Arreola, Augusto Monterroso, Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Marco Denevi, Virgilio Piñera, David Lagmanovich, Luisa Valenzuela, Guillermo Samperio, Raúl Brasca o Ana María Shua), siguen cuestionando un género que se fundamenta en la disciplina extrema, pues sus piezas se componen desechando todo lo que no sea estrictamente imprescindible, como sólo ocurre en la mejor poesía.
Los trabajos que aquí se recogen, sobre teoría, historia y análisis literario, no son más que la última prueba de aquello que los escritores, junto con algunos historiadores de la literatura y críticos, venimos defendiendo con radical empeño y ahínco. Pero, decía, queda mucho trabajo por hacer, aunque puede afirmarse también que se ha avanzado no poco en el conocimiento de esta singular forma narrativa brevísima.

Fernando Valls
Ínsula nº 741, Septiembre 2008

[Reproducimos este interesante artículo de Fernando Valls, director de la colección MenosCuarto, donde se publicó la antología de relatos breves de Antonio Fernández Molina: Las huellas del equilibrista. Si el lector desea leer el artículo en su contexto original puede hacerlo en el siguiente enlace:

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14/10/2008 09:44 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

09/10/2008

Entrega del Primer Premio Fernández Molina al Espíritu Patafísico

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El día 10 se entrega el Primer Premio Fernández Molina al Espíritu Patafísico
El primer galardón ha recaído en el fallecido dibujante y viñetista del TBO Ramón Sabatés
El IPG ha creado el I Premio Internacional Antonio Fernández Molina al Espíritu Patafísico con el objetivo «de fomentar la creatividad y la independencia intelectual, por vía del reconocimiento a la labor de aquellas personas que, en virtud de sus especiales méritos, hayan destacado en cualquiera de los ámbitos propios de la expresión artística».

Este galardón se concederá coincidiendo con el primer día del año patafísico, es decir, con fecha 1 de Absoluto de 135 o el 8 de septiembre de 2007 en el calendario vulgar.

Este primer premio ha recaído en el ya fallecido dibujante, viñetista, inventor, ingeniero patafísico y «creador sapiencial» Ramón Sabatés, «adelantado y pionero en España de la Ciencia Patafísica, conocido por generaciones de amantes de la ilustración gráfica y la expresión artística como genial autor de los no menos geniales inventos del TBO, del profesor Franz de Copenhague».

El acto de entrega del galardón está previsto celebrarlo el próximo 10 de junio, a las 20 horas, en la sede de la Fundación Andaluza de la Prensa. En el mismo, se contará con la presencia de Ester Fernández Echeverría, «hija de nuestro Sátrapa Honorario y Adelantado Exquisito Antonio Fernández Molina, a cuya memoria está dedicado el galardón y cuya obra literaria y pictórica enaltecemos y reivindicamos, de entre otras formas y maneras, mediante la concesión de este lauro».

Dirhams talibanes

Según las bases de la convocatoria de este premio, la cuantía del mismo es de «10.000.000.000 (diez mil millones) de dirhams talibanes, no pudiéndose permutar dicho montante por ninguna otra moneda, corriente o incorriente. Asimismo, se entregará al ganador un kilogramo de pasteles, un diploma acreditativo, firmado con todo protocolo y ceremonia por el Eminentísimo Rector, Proveedor-Propagador del Institutum Pataphysicum Granatensis, Ángel Olgoso, y, para concluir, una obra pictórica de Antonio Fernández Molina, la cual es aportada gentilmente por sus legatarios».

Un día antes, Ángel Olgoso presentará, a las 20 horas, en la Casa de los Tiros ‘El vuelo aleve del leve tiempo’, el nuevo libro del sátrapa José Vicente Pascual, que recoge una recopilación de los relatos ya publicados por éste y editado con motivo de su ingreso en la Academia de Buenas letras de Granada.

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Para los que queráis conocer (si ello es posible) algo más sobre la actitud y pensamiento patafísico, os dejo el enlace de un artículo muy interesante de Fernando Velasco, también aparecido el día 2 de junio en el periódico Ideal: http://www.ideal.es/granada/20080602/cultura/cultura-imaginaria-20080602.html

[Traemos a este blog la nota de prensa donde se daba noticia de la creación del I premio Internacional Antonio Fernández Molina al espíritu patafísico por parte del Colegio Patafísico de Granada.]

Si alguien desea leer la noticia en su contexto original puede hacerlo en el siguiente enlace: http://valeriatittarelli.wordpress.com/2008/06/04/entrega-del-primer-premio-fernandez-molina-al-espiritu-patafisico/

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09/10/2008 10:06 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.

Comunicado de la agencia EFE sobre la defunción de A.F.M.

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Muere en Zaragoza a los 77 años poeta alcazareño Fernández Molina

El poeta, escritor y pintor de Alcázar de San Juan Antonio Fernández Molina murió esta madrugada a consecuencia de un infarto de miocardio a los 77 años en Zaragoza, la ciudad en la que residía desde hace años.

Según informaron hoy a Efe fuentes cercanas a la familia, la muerte de Fernández Molina, que recientemente había sido propuesto como candidato al premio Príncipe de Asturias de las Letras, le sobrevino de forma repentina como consecuencia de los problemas coronarios que arrastraba y que hace desde un mes le obligaron a permanecer hospitalizado.

Su candidatura al premio Príncipe de Asturias de la Letras ha sido presentada en varias ocasiones por la Fundación Camilo José Cela y ha contado con el aval de nombres tan importantes como José Antonio Labordeta, Gloria Fuertes, Pere Gimferrer, Gabriel Celaya, Víctor García de la Concha, Guillermo Díaz Plaja o Fernando Arrabal.

El Ayuntamiento de su pueblo natal anunció recientemente su intención de recabar el respaldo de la Administración regional y de entidades culturales y artísticas de Castilla-La Mancha para esta iniciativa, e iniciar los trámites para el nombramiento de Fernández Molina como ’hijo predilecto’ de la ciudad.

La trayectoria artística de Antonio Fernández Molina comenzó cuando a los veinticuatro años creó y dirigió la revista literaria ’Doña Endrina’.

Secretario personal de Camilo José Cela, con quien trabajó durante ocho años, sobresalió por su amplia obra literaria que le llevó a obtener el prestigio y reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.

La obra de este artista ciudadrealeño se caracterizó por su originalidad y estar vinculada con las vanguardias del siglo XX, de manera especial con el Postismo.

Títulos como ’Solo de trompeta’, ’La tienda de ausente’, ’En Cejunta y Gamud’, ’Un caracol en la cocina’, ’El león recién salido de la peluquería’, ’Dentro de un embudo’, ’Pompón’, ’Sombras chinescas’, ’Los frutos de la noche’, ’Pasodoble enigmático’ o ’Perro mundo... ’, forman parte de su extensa obra literaria en narrativa.

En poesía, la obra de Fernández Molina también es muy abundante, con títulos que van desde el primero que publicó, ’Una carta de barro’, hasta el último, ’Aromas de Galleta’, destinado al público infantil.

Entre las muchas facetas en la que destacó Antonio Fernández Molina cabe resaltar, igualmente, la de pintor, dibujante, ensayista y traductor.


CULTURA-LITERATURA 20-03-2005

 

Nota: Todavía es posible encontrar la noticia en la página de Terra en el enlace: http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/muere_zaragoza_fernandez_molina_207869.htm

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09/10/2008 09:39 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Hemeroteca No hay comentarios. Comentar.