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Entrevistas

Entrevista a Antonio Fernández Molina por Ángela Ibáñez

Entrevista a Antonio Fernández Molina por Ángela Ibáñez

UN CREADOR SIN LÍMITES*

Entrevista a Antonio Fernández Molina

Por Ángela Ibáñez

Antonio Fernández Molina, creador polifacético, crea y recrea su mundo real y el onírico que le acompaña siempre, en todos sus caminos escritos o pintados. Referencias claves de su entorno, sus peces, sus hogazas. Títulos como “El cuello cercenado” (uno de sus libros de poemas con el que se siente más satisfecho), “Solo de trompeta” (novela considerada por algunos como referencial en la postguerra), “Cabeza de árbol” (Uno de los últimos libros de poemas editados) dan cuenta de un personaje hecho a medida de la persona que lo viste y calza y que le sienta como la propia piel que lo habita.

Controvertido y heterodoxo, rebelde con o sin causa, pero con la firme intención de ser él mismo, a pesar de todo y de todos, de sus circunstancias, a veces adversas a veces sonrientes.

Ha recorrido mucho desde su natal Alcazar de San Juan , su andariego magisterio por pueblos de España, la edición de revistas literarias como Doña Endrina, con pocos medios y muchas ganas; su cercamiento al postismo y al surrealismo; su trabajo en la revista de Son Armadans y su estancia en Mallorca con Cela. Su amistad con Miguel Labordeta y su venida a Zaragoza, esa labor desde el Despacho Literario de la OPI y las múltiples extensiones plásticas y artísticas a nivel nacional e internacional. Su exposición en Berlín junto al grupo Cobra, la participación en Amsterdam en el Congreso Internacional de Poesía que allí se celebra, pasando por el modesto Homenaje que lleno de afecto y reconocimiento se le tributó en Madrid y Zaragoza en 1993 y que coordiné en ambas ciudades.

 

¿Quién es Antonio Fernández Molina?

Antonio Fernández Molina siempre ha querido ser un poeta, escriba lo que escriba y pinte lo que pinte.

¿Qué es más: Antonio, Fernández o Molina?

¡Soy una especie de fantasma de esos tres personajes, Antonio, Fernández y Molina.

¿Zaragoza, circunstancia o accidente?

Nada de circunstancia o accidente, vocación. Vivo en Zaragoza, la vivo y la padezco. Tengo vocación de zaragozano. Vine a vivir aquí porque quise, únicamente.

¿Qué es lo que lo provocó?

Mi gran amistad con Miguel Labordeta.

¿Creación especializada o dónde quedaron los límites de la nada?

La creación especializada me parece alienante, el hombre aunque tenga una especialidad debe de ser humanista, tiene que tener un sustrato de este humanista importante.

¿Se siente incompleto?

Siento no haber realizado más cosas que hubiese querido realizar. Dentro de las que hago hay algunos aspectos de la cuestión que por circunstancias o por mi cobardía no me han permitido hacerlas.

¿Se siente incomprendido?

Todo hombre es incomprendido. Todo hombre es solitario, y esto incluso es bueno pues así está más cerca de otra dimensión, que no es la terrena precisamente.

¿Y en cuanto al reconocimiento público?

No existe más que el reconocimiento privado, lo otro es una farsa. Significa muy poco, pasa el tiempo y el reconocimiento ¿en qué se queda? Podría hablar de grandes escritores, de grandes artistas que hoy no son nada. En una determinada circunstancia de su corta vida Van Gogh estuvo en la casa de un primo suyo, un pintor muy famoso holandés, triunfador, del que hay algún pequeño cuadro en esta ciudad, en el Museo Camón Aznar, señor del cual prácticamente nadie se acuerda, salvo algunos eruditos. Y sin embargo, ahí tenemos a Van Gogh.

¿Cuáles son sus metas?

No tengo, trabajar hasta que reviente.

¿Con quién ligaría, en argot popular, con la “Gloria” o con la “Fortuna”?

Indudablemente con la “Gloria”, la Fortuna se deshace en un sueño. Lo importante son las dos glorias, la divina y la humana.

¿Vendería su alma al diablo?

No, nunca. No quisiera hacerlo. Aunque lo podría hacer paradójicamente si esto fuera posible por amor, por salvar a alguien del diablo, pero como no puede ser es imposible.

¿Traducir sirve para algo o se queda parte del contenido en el camino?

De la traducción tengo la idea siguiente. Las traducciones son imprescindibles y beneficiosas. Lo que hay que pedir al traductor es que sea lo más fiel posible al original, pero jamás traicionando la calidad de lo que se escribe y es preferible que aporte su personalidad si ésta tiene interés, que haga alguna cosa deslabazada por ser muy fiel. Las traducciones hay que tomarlas como una aportación a la realidad. A veces pueden ser más bellas que el original. Pero ni es una ciencia cierta ni una verdad absoluta.

¿Su amor?

Son varios amores, a mi mujer, a la familia, a la humanidad en general con sus defectos y limitaciones, en definitiva a la verdad, a la autencidad. Me parece lo mejor en el hombre.

¿Su pena?

El absurdo del mundo. Que no nos entendemos. La Babel que es todo y lo mal administrados que están los grandes recursos que tiene la Tierra. Para todos. Suficientes y sobrados. Las desigualdades.

¿Hay que ponerle medida a la Poesía?

No, en absoluto, pero la poesía entra en las medidas o en cualquier corsé si se tiene el genio suficiente. No encasillo la poesía en el verso. De hecho grandes poemas de la época moderna son en prosa y otros son en versículos que casi son prosa.

¿Qué pasa con las editoriales?

Y yo qué sé! A veces aciertan…

¿Temperatura actual de la literatura?

Creo que esta época es extraordinariamente fabulosa con genios naturalmente desconocidos. Lo que hay en la superficie es notablemente inferior a otras épocas.

¿Es un pintor que escribe o un escritor que pinta?

Soy un poeta que escribe y que pinta, mal, bien. Regular, como puedo.

¿Se arrepiente de algo?

Sí, de no haberme decidido, de una manera más firme y sin ningún género de titubeo, al género de vida que al final estoy haciendo.

¿En qué cree, en el creativo o en el creador. Muchos famosos se hacen en los pasillos y en la barra del bar más que entre pinceles y plumas?

Bueno, allá ellos. De eso no quedará más que las copas que se tomen. Al creador de verdad le sobra eso y lo que le importa es trabajar y dejarse de zarandajas.

¿Qué importa más, que le conozcan cinco millones de espectadores en la tele, o cien especialistas de una minoría determinada?

Cien, no lo dudes. Porque esos cien serán como corrientes que se multiplicarán a través del tiempo. El éxito superficial es efímero y se olvida rápido. Lo importante es que te conozcan aquellos que merezcan conocerte.

En ocasiones su obra aparece en ediciones llamadas alternativas, bien por su pequeña tirada, bien por su soporte modesto. ¿A qué es debido? Ya que otros autores desprecian o se sienten infravalorados por aparecer en ellas?

Tengo un gran amor por todo lo que se hace de una manera auténtica, a contracorriente y me es profundamente simpática. Y es más, en el fondo me siento más a gusto ahí, digamos que en las editoriales acomodadas, aunque naturalmente no las desdeño y me gusta publicar en ellas cuando llega la ocasión.

Tras un gran hombre hay una gran mujer, ¿Qué significa Josefa, su mujer?

Es la mujer de mi vida, lo cual no quiere decir que no me gusten las chicas guapas y esas cosas.

¿Quiere añadir algo para que los lectores puedan aproximarse y conocerle un poco más?

Sí, les diría que nunca juzguen a una obra, ni a una persona por referencias, sino por lo que ellos puedan comprobar y ver, cuando sea posible, claro.

[Con motivo del homenaje y el estreno del documental AF. Molina un poeta incómodo de Ester Fernández y Luis  Vidal, la creadora Ángela Íbáñez rescata en su blog una  magnífica entrevista que realizó a Antonio Fernández Molina para la revista  "Pluma libre y desigual" -Zaragoza, diciembre 1994-].

En la imagen superior: Antonio Fernández Molina en su exposición en la Galería  Miguel Marcos de Zaragoza.
Foto: Ángela Ibáñez