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Antonio Fernández Molina ’Mundos de poeta’

Antonio Fernández Molina ’Mundos de poeta’

    

Lugar:
Centro Cultural Matadero, Avda. Martinez de Velasco, 6, Huesca

Fecha:
Del 13 de Enero al 12 de Febrero de 2012 

Precio:
Entrada libre.

Nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1927 y fallecido en Zaragoza en 2005, Antonio Fernández Molina es una de las figuras capitales de la vanguardia española del siglo XX. Autodidacta, en Madrid entró en contacto en los años 50 con los movimientos vanguardistas del momento como El Paso, Dau al Set o los postistas, con quienes colaborará activamente. En 1951 creó la revista Doña Endrina y poco después publica sus primeros libros y participa en la primera exposición de vanguardia que se hace en Guadalajara, ciudad en la que residirá hasta 1965. En 1959 Miguel Labordeta le nombra redactor jefe de su revista Despacho Literario y más tarde colabora con Camilo José Cela en la revista de poesía Papeles de Son Armadans en Mallorca, realizando sus primeras exposiciones individuales en Barcelona y Mallorca. Desde 1975 hasta su muerte viviría en Zaragoza, convirtiéndose en un gran dinamizador cultural. A partir de allí se multiplicarían sus publicaciones (novelas, poesía, relatos, teatro) y sus exposiciones por todo el mundo. Esta exposición constituye un recorrido por su valiosa e inmensa obra.



La visión literaria, la visión documental

Sesión III, 23 noviembre, 19.30 h. La visión literaria, la visión documental (FNAC, Plaza de España, Zaragoza)

Presentación y charla coloquio posterior con la presencia de los realizadores y Vicky Calavia (directora de Proyectaragon)
Proyecciones: AEIOU. Autor: Antonio Fernández Molina (1968-70. 3 min. 41 seg.), La maquina de escribir. Autores: Ester F. Echeverría y David Terrer (2005, 3 min. 22 seg.), Perrone, escritor. Autora: Peri Azar (2011, 18 min.36 seg.)

José-Carlos Mainer cita a AFM en diario El país

Para una cartografía de los olvidos en la literatura

JOSÉ-CARLOS MAINER  17/09/2011

¿Sirven de algo, a la fecha, las veteranas nociones de "escritor injustamente olvidado", "infravalorado" o "desdeñado"?

Uno de los rasgos del tiempo postmoderno ha venido a ser el eclecticismo valorativo, la capacidad omnívora de volver sobre todo el pasado y no olvidarse de nada, aunque esa memoria sea tan fugaz como la proverbial de los moradores de una pecera. Aparentemente, todo se rescata, se conmemora, se reimprime..., pero lo cierto es que al día siguiente todo se olvida, casi a la vez que se van guardando en un almacén los restos de la edición facsimilar, del catálogo copiosamente ilustrado, de los paneles de la exposición y las sillas del ciclo de conferencias o del curso de verano que acaban de celebrar a un "injustamente olvidado", recuperar unas "señas de identidad" (preferiblemente locales) o celebrar un centenario.

En esas condiciones, ¿quedan todavía "injusticias" estimativas, al menos en el tupido espacio del siglo pasado? Las razones de una notoriedad literaria sostenida no suelen ser arbitrarias. Las condiciones del olvido, o de la intermitencia, tampoco. Un canon se define por la invariabilidad pero, de hecho, se crea y se modifica. El canon pesaroso y algo solemne de las letras españolas que prevaleció hasta 1980, cuando menos, se constituyó a partir de la invención de una presunta "generación del 98" seria, cavilosa y crítica, manufacturada sobre el modelo de Unamuno. Y es significativo que esta percepción dominara, sobre todo, entre 1930 y 1960. Y produjo exclusiones o prevenciones que hoy nos parecen injustas (y con razón). Unas se debieron a la presunta inconveniencia de los segregados: a Ramón Gómez de la Serna y a Salvador Dalí se les excluyó por ser ruidosos, ególatras y arbitrarios en un tiempo de penitencia. Y ha costado no poco reintegrarlos a un canon donde tuvieron más valedores americanos que españoles (Borges y Octavio Paz en el caso de Ramón, Julio Cortázar en el de los dos). Desde que lo dijo Ortega en mala hora, a Gabriel Miró se le reprochó el perfeccionismo y la morosidad, que son las virtudes sobre las que levantó un mundo trémulo y feroz a la vez, que no acaba hoy de encontrar lectores. ¡Ellos se lo pierden! Los mismos que le echaban eso en cara acusaban a Pío Baroja de rapidez y superficialidad, pero Baroja tuvo siempre a su favor a los lectores y a personajes tan dispares como el propio Ortega y el silencioso y lento Azorín. No han faltado tampoco las víctimas del éxito, a los que siempre miran aviesamente los partidarios de la compunción: Vicente Blasco Ibáñez y Wenceslao Fernández Flórez son dos ejemplos de escritores que además lucharon por salir del lazareto. Sónnica la cortesana o El bosque animado están escritas para halagar a los críticos exigentes y por eso son obras fallidas. La misma maldición nos impide reconocer los méritos -que los tiene- de Jacinto Benavente y hasta los de Eduardo Marquina, de quien todo el mundo cree saberlo todo...

Otras veces la dificultad viene planteada por un concepto angosto de "generación" que se ajusta a unas pautas rígidas. En tal sentido, los casilleros de "generación del 27" o "generación de los 50" han sido muy crueles con sus periferias, aunque uno y otro se hayan puesto bajo el signo de la amistad de sus componentes. Pero Luis Cernuda se quejó acerbamente de su marginación y, en su huella, José Ángel Valente la emprendió con Jaime Gil de Biedma porque intuía que se había llevado el santo y la limosna de aquella pregonada simpatía. La identificación del veintisiete y la poesía ha dañado el recuerdo de algunas novelas excelentes y ha eclipsado enteramente el recuerdo del teatro (pienso en Claudio de la Torre). La consagración del realismo crítico, como referencia de la creación de los cincuenta, ha convertido en alma de Garibay a Isaac de Vega, el autor de Fetasa, que era otra cosa. Y no sé si haber madrugado en su primer relato y haber llegado tarde en los últimos ha sido lo que nos ha hecho olvidar a Antonio Rabinad. Otras veces, el generacionismo como regimentación obligatoria ha perjudicado a los escritores intersticiales: el postismo fue poca cosa en sí pero sus mosqueteros sobrevivientes fueron escritores más que notables (citaré solamente a Antonio Fernández Molina). Los hay también en el hueco que se abrió entre el meteoro de los novísimos y quienes empezaron a escribir al filo de los ochenta: el decenio de los setenta fue el territorio de los malditos y de los menospreciados (valgan aquí Diego Jesús Jiménez o Aníbal Núñez).

Y es que el mapa de la injusticia está ampliamente poblado.

José-Carlos Mainer (Zaragoza, 1944) es director de la Historia de la literatura española(Editorial Crítica), en nueve volúmenes, de los que se han publicado cuatro.

 

Si desea leer la noticia en su fuente original:

http://www.elpais.com/articulo/portada/cartografia/olvidos/literatura/elpepuculbab/20110917elpbabpor_1/Tes

Más por menos. Antología de microrrelatos hispánicos actuales.

Más por menos. Antología de microrrelatos hispánicos actuales.

En los últimos años se afirma repetidamente que el microrrelato es el género del siglo XXI, entre otras razones por la brevedad y la rapidez que nuestro tiempo parece exigir. Considerado como una de las modalidades narrativas más modernas, en su caracterización se imponen la extensión breve, o proporcional, la intensidad y el estilo conciso.

En Más por menos. Antología de microrrelatos hispánicos actuales se ha reunido un nutrido grupo de autores, españoles e hispanoamericanos, que da idea de los caminos que el microrrelato está transitando en los últimos años. Las publicaciones abarcan un amplio espectro temporal –casi cuatro décadas-, desde principios de los setenta hasta el año 2010. El muestrario que se ofrece remite a la variedad y multiplicidad de tendencias que impera en el género, de suerte que el lector podrá encontrar microrrelatos metaliterarios, fantásticos, realistas, psicológicos, de terror; microrrelatos basados en dualidades (vida-muerte, mundo real-mundo ficticio, vigilia-sueño) o en el diálogo e intertextualidad con otros textos y autores; microrrelatos fundamentados en el juego lingüístico o el lenguaje dislocado y que acogen la diversidad de discursos del mundo actual; la ironía, el desconcierto, la ambigüedad, la paradoja, el humor, el absurdo, la tragedia, el lirismo, lo banal, la parodia o lo grotesco.

Invitamos a los lectores a que disfruten de estos microrrelatos, puesto que si menos es más, en este caso, la seducción que ejercerá su lectura rebasará sin duda el espacio y el sentido de esta antología.

 

 

 

 

 

 

 

La vieja máquina 

Autor: A. F. Molina

 

El fotógrafo prepara su trípode y mete la cabeza bajo la manga. Aprieta el botón. Todo lo que hay delante del objetivo se precipita hacía él. Queda en el mundo un hueco incomprensible que ya no se podrá llenar con nada.

 

 

Transeúnte central de Miguel Labordeta en edición de José Luis Calvo Carilla

Transeúnte central de Miguel Labordeta en edición de José Luis Calvo Carilla

En la introducción que José Luis Calvo Carilla hace en este libro, se puede leer entre otras cosas:

 

El día que el poeta Antonio Fernández Molina, abrió por primera vez uno de los libros de Miguel Labordeta quedó deslumbrado:”Aquella lectura fue una conmoción para mí, Creo que solo he tenido otra equivalente cuando poco después descubrí al poeta portugués Fernando Pessoa. En Labordeta encontré un lenguaje nuevo y un mundo sorprendente… Me ofrecía una faceta insólita de nuestra poesía. La suya estaba llena de iluminaciones, de intuiciones, de hallazgos, de lírico desenfado, plena de humos y sobre todo de ternura…”

 

…”Los soliloquios” labordetianos respondían a unas nuevas necesidades expresivas de naturaleza translingüistica,que en poeta venía sintiendo como acuciante desde que fundara su Oficina Poética Internacional. En su conjunto, fueron fruto de un largo proceso de reflexión sobre la necesidad de ganar parcelas de libertad para la poesía en la represora y asfixiante sociedad franquista, en sintonía con las tendencias de la experimentación internacional compartidas por muchos poetas de su círculo, entre ellos el trasgresor Antonio Fernández Molina –quien puso en contacto a miguel con el apóstol vanguardista uruguayo Julio Campal-; por Juan Eduardo Cirlot, ocupado por aquellos años en sus hallazgos permutacionales;por el Celaya experimental que estaba apunto de publicar “Campos Semánticos” en la misma colección “Fuendetodos” que había inaugurado “los soliloquios” labordetianos-; o por los miembros del grupo de implantación zaragozana N.O., defensores de la negación de la discursividad del poema como razón y sentido de su originalidad (“La poesía de NO es la poesía Nunca Olida, es la poesía Nueva Ola, es la poesía Nueva Orientación, es la poesía Nueva Orden. Es la poesía No obsequiosa”).

 

Presentación de dos libros de Antonio Fernández Molina en Librería Antígona (Zaragoza)

Presentación de dos libros de Antonio Fernández Molina en Librería Antígona (Zaragoza)

El próximo 11 de junio se presentarán en la Librería Antígona de Zaragoza los libros de Antonio Fernández Molina:

 

-¡Viva mi pueblo!, editorial Media Vaca

-Baila la araña en su tela, editorial Libros del Innombrable

El acto previsto para las 13:00 h. contará con la asistencia de ambos editores y de Isabel Fernández Echeverría, hija de Fernández Molina e ilustradora del libro Baila la araña en su tela.

Librería Antigona

Pedro Cerbuna, 25
50009 Zaragoza (Zaragoza)
Teléfono: 976 35 30 75
Fax: 976 56 79 64


E-Mail: libreria.antigona@gmail.com

"Baila la araña en su tela", un libro de poemas para niños para leer y ver

"Baila la araña en su tela", un libro de poemas para niños para leer y ver

Isabel Fernández Echevarría con el libro en sus manos.
Isabel Fernández Echevarría con el libro en sus manos. | PABLO SEGURA
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Los versos de Antonio Fernández Molina han sido ilustrados por su hija Isabel

 


HUESCA.- Antonio Fernández Molina era un hombre polifacético, que compaginó la poesía con el periodismo, la pintura y la crítica de arte. Tras su muerte en 2005 su familia, entre su obra inédita, encontró una carpeta titulada "Baila la araña en su tela", y en la que ponía: Poemas para niños. En una labor de recuperación de cosas que podían salir a la luz, los suyos presentaron a la editorial Libros del Innombrable este proyecto, y desde la editorial se le propuso a su hija Isabel Fernández Echeverría, ilustradora y pintora, que los ilustrara.

Así nació "Baila la araña en su tela", poemas para niños de Antonio Fernández, con ilustraciones de su hija Isabel. Un trabajo conjunto y en el que la sintonía de los dos artistas se convierte en una sola voz.

Para Isabel fue un reto y un placer, a la vez. Es el primer libro que ilustra de principio a fin y le ha resultado relativamente sencillo "porque conozco el mundo de mi padre y el mundo en el que esos poemas fueron escritos".

Como ilustradora, reconoce que "los poemas me han sugerido muchas cosas, muchas imágenes, y es un gusto el poder elegir qué quiero plasmar entre todas las que me dicen algo".

Para ella también fue un reto afrontar el trabajo en blanco y negro, cuando en los libros para niños lo que suele primar es el color. "Me pareció más interesante porque se establecía un diálogo entre el escritor, que escribe negro sobre blanco, y yo que respondo en negro sobre blanco".

Ese es el juego que se planteó Isabel Fernández, aunque en "Baila la araña en su tela", también hay espacio para el color ya que el libro consta de tres partes y la separación entre ellas sí que está hecha en color.

"Baila la araña en su tela" recoge "Tres niñas y un niño", que conforma la primera parte; "Poemas y canciones", la segunda, y la tercera son "Haikus". Completando estos versos y dibujos, incluye un apéndice que Isabel Fernández define como "curioso. Se trata de anécdotas de mi padre escritas por mi madre. Son un apunte gracioso que, además, explica muy bien el mundo del poeta, el humor, el ambiente.., cómo vive él la vida, que no es exactamente como la vivimos todos".

Isabel Fernández no puede ocultar la emoción que para ella ha supuesto ilustrar los poemas de su padre. "Ha sido algo muy bonito. Me he sentido muy cercana porque, a veces, yo era la "secretaria" encargada de copiar a máquina y había poemas que me sonaba haber copiado. Hay otros que están dedicados a sus nietos, a mis sobrinos... La cercanía es total". Por otra parte, "como es el primer libro que ilustro al completo, para mí ha supuesto una satisfacción muy grande y un lujo". Es "el libro redondo".

Isabel recuerda que su padre también dibujaba y que sí el libro se hubiera hecho en vida lo hubiera ilustrado él y, "como a mí como pintora me dicen que me parezco algo a mi padre, en alguna ilustración seguro que habría elementos similares, y eso también es bonito".

"Baila la araña en su tela" son poemas inéditos en su mayoría, ya que alguno había sido recogido en "Aroma de galletas", destinados a hacer las delicias de los más pequeños, pero también de los adultos porque "no son los típicos poemas ñoños, son poemas que tienen más sustancia y un adulto les puede sacar cosas diferentes a los niños".

Para Isabel Fernández, que presentó la obra el pasado viernes en la Librería Anónima de Huesca acompañada por el periodista Víctor Pardo, compartir libro con su padre ha sido todo un lujo y lo que espera es que el lector disfrute al leerlo y al verlo.

 

Si quieres leer la noticia en su contexto:

http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=682312

Presentación de "Baila la araña en su tela" en Huesca

Presentación de "Baila la araña en su tela" en Huesca

 El día 8 viernes de abril  en la Librería Anónima de Huesca a las  20:00 h.  se presentará el poemario "Baila la araña en su tela" en presencia de la ilustradora del libro Isabel F. Echeverría.

c/ Cabestany,19 de Huesca.