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22/10/2009

De cómo Mallarmé salvó la vida de A F Molina

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Imaginemos un primer plano…

Las maniobras transcurren sin incidentes. El calor, el apetito y las escasas obligaciones enredan a la compañía en una improvisada merienda, a la que pronto se suma una bota de vino con el propósito, dudoso, de paliar la sequedad de la garganta. Al joven poeta que entonces era Antonio Fernández Molina le parece oportuno aprovechar el desconcierto para solazarse con el libro que oculta bajo el uniforme. Se tumba a la sombra de un árbol y comienza el poema Un golpe de dados de Shéphane Mallarmé (ahora se suele traducir como Una jugada de dados lo que evita el galicismo y al mismo tiempo amuerma el título)

Cuando disfruta de la lectura un estruendo le obliga a separarse del texto. En la algarabía general, fomentada por el alcohol y el refrigerio, la carga deficiente de un proyectil en el mortero provoca una violenta explosión y mueren la mayoría de  los reclutas. El poeta se dirige con premura a socorrer a los heridos. Entonces es consciente de su buena fortuna.

Ignoro si el caso alentó alguna manera de reprocidad, pero lo cierto es que Fernández Molina entregó su vida a la literatura y al arte. Evitó posturas dúctiles, defendió propuestas artísticas marginales y se preocupó de forjarse un criterio personal. En definitiva, fue un hombre libre, con talento y sincero. Tres características que si bien le dotaron de temperamento y valía, también le enfrentaron con los incapacitados para asimilar la espontaneidad que transmitía es sus juicios y acciones.

Pocos autores han rozado tanto lo excepcional. En consecuencia quienes le conocíamos bien, no nos extrañó en absoluto cuando le nombraron, como antes lo hicieran con Camilo José Cela y Fernando Arrabal, miembro del Colegio de Patafísica de París (ciencia que estudia las excepciones según su fundador Alfred Jarry). Era de justicia su pertenencia a tan célebre organización, ya que durante toda su vida le acompañó una inagotable curiosidad y una incansable dedicación a los olvidados, las excepciones, en definitiva. Así se ocupó de la plástica de escritores (Ángel de Saavedra, Víctor Hugo, José Moreno Villa, Ramón Gómez de la Serna, Federico García Lorca…), de la literatura de los pintores (Picasso, Dalí, Miró, Manolo Millares, José Gutiérrez Solana…), de las vanguardias y sus movimientos menos difundidos o más radicales (Postismo, Esterismo, Letrismo, Introvertismo, Body-art…), de artistas marginales o carentes de celebridad en su momento (Manolito “El Pollero”, Silverio Lanza, Xul solar…), de la pintura naïf…

Implicado en numerosas parcelas del prodigio creativo, tras su vida, deja, aproximadamente, 100 volúmenes publicados entre poesía, cuento, ensayo, novela, teatro y muchos otros de difícil clasificación. Por si esto fuera poco, a los ya contabilizados cabría sumar los firmados con heterónimos, siguiendo el ejemplo de sus admirados Pessoa y Antonio Machado, como Roberto Goa, Mariano Meneses…

Raúl Herrero, fragmento del libro Vientos en la veleta (Libros del Innombrable, Zaragoza, 2006)

[En la fotografía superior Antonio Fernández Molina durante la mili]

22/10/2009 12:41 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

19/10/2009

CINCO RECUERDOS FELICES CON MI PADRE por Teresa Fernández

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   A mi padre le gustaba recordarme una anécdota que se remonta a mi más tierna infancia:

 

   Tengo sólo tres o cuatro años y, aunque no levanto más de unos palmos del suelo, avanzo a una altura de unos dos metros  pues  mi padre me lleva amorosamente a hombros. Estamos en Madrid y caminamos junto a la valla del retiro. Yo me fijo en el hierro forjado y en los imponentes árboles del parque. De pronto me llama la atención un padre que regaña y pega a su hijo desobediente Mi padre los ve también y sonriendo me dice: “”nosotros no discutimos, nosotros nos queremos” Entonces se vuelve hacia mí y cariñosamente nos damos un beso.

 

   Siempre que paso por la acera que bordea el Parque del Retiro vuelvo a recordar esos tiernos momentos paterno-filiales.

 

 

 

 

   Tengo cuatro o cinco años y estoy subida en el pupitre donde mi padre-por entonces maestro rural- imparte sus clases en algún pueblo perdido de Guadalajara. Jugueteo y miro a los niños que están frente a mí. De vez en cuando me escondo  tras la mesa de mi padre quien, en un momento determinado y considerando, tal vez, que debo tener hambre, me ofrece un huevo duro que yo acepto encantada.

 

 

 

 

   En Palma de Mallorca mi padre me llevaba a menudo a la imprenta dónde él tenía que negociar pedidos para la revista de Camilo José Cela Papeles de Son Armadans. A mí me encantaba ir allí y observar cómo los trabajadores iban componiendo los textos letra por letra, con caracteres esculpidos en metal-que yo a veces cogía para estudiar de cerca- y a una velocidad endiablada. Eran considerables la velocidad y la destreza a que se cortaban y cosían las resmas de papel o se imprimían las hojas. Todo ello me resultaba fascinante. Y era mi padre, que daba instrucciones y trataba amigablemente a todos los trabajadores, el que me llevaba allí. ¡Qué orgullosa estaba yo de él, y cuanto agradecía su cariño.

 

 

 

 

   Lo acompañaba con frecuencia al mercado, al que se acercaba los sábados a hacer la compra semanal. Recuerdo las grandes cantidades de pescado que solía comprar y lo que le querían las pescaderas a las que halagaba con gentiles requiebros. Como suele ocurrir, casi siempre compraba más de lo que en un principio había calculado o, al menos, de lo que mi madre le había pedido. Y como no tenía donde meterlo, siempre acababa comprando unas bolsas de nylon trenzado que se vendían ahí muy baratas..Como el sábado siguiente nunca se acordaba de llevárselas, a final la casa se llenó  de esas  bolsas de modo que a casi todos acabaron pareciéndonos feísimas. Yo, al menos, llegué a aborrecerlas.

   Muchas veces, para no cansarse –a mi padre nunca le gustó cargar con peso- me hacía esperar donde no estorbara, con un montón de bolsas recomendándome encarecidamente que no se me ocurriera moverme ni un solo palmo de allí hasta que el volviera. Debo reconocer que esos ratos se me hacían eternos. A su regreso repartíamos el peso y nos íbamos a coger el autobús, que nos llevaba de regreso a casa en el barrio de la Bonanova dónde mi madre solía protestar enérgicamente por todo el pescado que iba a tener que limpiar.

 

 

 

   Ya más mayorcita, lo acompañé en varias ocasiones a Barcelona, donde acudía a ver las exposiciones más relevantes para poder hacer la crítica para una revista de arte de la que era colaborador. Supongo que no me llevaba tan sólo como porteadora, pero el caso es que siempre tenía que cargar con algún pequeño paquete, alguna bolsa o alguna carpeta. El viaje lo  hacíamos en día por lo que no teníamos necesidad de cargar con más equipaje. Viajábamos en barco durante la noche. Era muy emocionante. Y mi padre no paraba de hablar conmigo, de contar anécdotas, hacer observaciones y comentarios y aleccionarme sobre todo tipo de cosas.  Además, me presentaba con paternal orgullo a todos sus amigos y conocidos. Todo esto hacía que me sintiera mayor e importante. Y, al menos para mi padre, estaba claro que lo era.

   Estos viajes fueron enormemente instructivos para mí y los recuerdo con mucho cariño.

[Una de las seis hijas de nuestro poeta, Teresa Fernández, nos regala estos recuerdos entrañables en compañía de su padre. Desde aquí nuestro agradecimineto. En la foto superior Teresa de niña con el poeta]

19/10/2009 11:01 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

23/09/2009

El volcán de un rincón de la isla del paraíso

Antonio Fernández Molina y Josefa venían a menudo por el BV-80 y no se perdían ninguna actuación de flamenco. Un 29 de diciembre de 1981 se me ocurrió provocar al genio proponiéndole que me pintara un cuadro grande, tamaño mural. Él, como todo gran escritor que pinta, estaba acostumbrado a la obra pequeña, y me respondió: ¡Oye, que los santos inocentes fueron ayer!
Pero se dejó convencer con la condición de que le facilitara el soporte. Yo le tenía reservada una gran pizarra de escuela, guardada en los sótanos del BV.

El martes 19 de enero, ya del 82, el mural estaba colgado frente a la barra: 116 x 262 cm de color en homenaje a sus amigos poetas Campal, Miguel Labordeta, Cirlot, Pizarnik y Carriedo. Lo tituló "El volcán de un rincón de la isla del paraíso".
Organicé una presentación íntima, amigos y gentes de la cultura, dando un vino de honor como en la inauguración de una exposición: la gran exposición que encierra esa pintura.
En medio de la fiesta cantó Paco Cester con su guitarra. Al día siguiente se presentaba como nuevo cantante de los Aborígenes del Cemento. Echando unas manos a la pianola del BV estaban José Luis López y su entonces alumno Quique Mavilla.

Josefa, Antonio y Valtueña. Enero 2005
[Hemos tomado esta interesante entrada del blog http://www.barbv80.blogspot.com/ que dirigen los artistas Marisa Lanca y Valtueña. Mil gracias amigos por darnos noticia de la génesis del estupendo lienzo]

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23/09/2009 08:38 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

20/07/2009

Carta de José Polo de Bernabé, University At Albany (31-1-1977) y II

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En los últimos tiempos he reunido cuantiosa documentación de Chicharro (que me proporcionó su viuda Nanda Papiri), de Crespo, de Carriedo, de Ory, de Nieva y Casanova de Ayala. Me falta aún tu importante testimonio.

Te ruego que si te es posible y al fin de proseguir con mi trabajo me mandes poemas o libros tuyos que tú consideres postistas; documentos, fotos, artículos, el texto de tu conferencia que mencionas en tu carta. Por lo menos aquello que consideras muy urgente y esencial. ¡Claro que estoy dispuesto a pagar el importe de las fotocopias o cualquier otro gasto que te ocasione! Sobre todo me interesa que me escribas acerca de tu participación en el postismo, afinidades, sesiones, lecturas, etc.

Este próximo mes de Mayo iré a España becado por esta Universidad  para proseguir mi investigación y me gustaría tener ocasión de conocerte personalmente y de charlar extensamente sobre el postismo. Dime si estarás disponible para finales del mes de Mayo y si estarás en Zaragoza. En espera de tus noticias recibe un cordial saludo,


José Polo de Bernabé

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20/07/2009 21:10 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

Carta de José Polo de Bernabé, University At Albany (31-1-1977), I

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Albany 31-1-77


Querido amigo Antonio:


Te ruego me disculpes por haber contestado tan tarde. No es mi costumbre, una serie de problemas me ha obligado a retrasar tanto mi correspondencia.

En tu carta me indicas cosas interesantes, la "contaminación" postista de tu novela "Caracol en la cocina" que no conozco aún y de tus "sonetos crudos". También me hablas de una visita que hicistes (sic) con Arrabal a casa de Chicharro, dato interesante que me interesaría me ampliaras. Arrabal vendrá aquí dentro de unos días, el viernes para ser exactos y hablaremos de los ritos y circunstancias postistas, leeremos poemas y en general evocaremos lugares, personas, reuniones, textos que tuvieron que vez con vosotros y el postismo.

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20/07/2009 20:40 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

24/06/2009

Carta de Luisa Pasamanik

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Buenos Aires, 20 de Enero, 1975


A Antonio F. Molina

en Palma de Mallorca

 


Estimado A.F. Molina:


No es usual, tal vez, que un poeta le escriba a otro nada más que para expresarle su adhesión a su obra, o al menos, su simpatía por cuanto conoce de ella (de modo fragmentario, como es mi caso). Mezclados están el bien y el mal, y, en ocasiones, a tal punto acceden casi a un mismo plano lo bueno y lo malo, lo sincero y lo insincero, que elegir decir lo que sentimos se hace lo más fácil y al mismo tiempo lo más difícil. Tras este preámbulo, en realidad lo que quiero significar desde el inicio de esta carta es que me interesa su poesía, la que he tenido oportunidad de leer a través de una que otra publicación, pero más que nada la que conozco a través de Árbol de Fuego (Caracas). Y es precisamente nuestra común amiga Jean Aristeguieta quien me ha proporcionado su dirección.

Por lo que he leído y conozco de la actual poesía española (me refiero a la de nuestro sentir generacional), se halla en bastante atrás con respecto a lo que se hace en otras latitudes (no sé si aquí cabe pedir perdón por lo que digo, más bien no creo necesario pedirlo), por lo que me ha llamado la atención su "tono" poético, que constrasta con las demás voces poéticas españolas que conozco. Y refiriéndome a "tonos", se mantiene aún vigente el de EL CUELLO CERCENADO, reeditado en el Nro. 79 del Árbol. Me ha gustado. Es denso, personal. No pretendo deshacerme en elogios. Soy demasiado sobria como para eso. Pero tiene que haberme gustado, interesado su poesía para que yo escriba esta carta.

Y es todo. O quizás, no es todo. Por correo aparte le he enviado hace unos días mi último libro, publicado en Barcelona. Va por barco. Lamentablemente no pertenezco a la "élite", ni nadie por ahora tiene en miras dejarme una herencia… he ahí el problema. Vivir es entonces un duro trajinar, un dolor irremediable y repetido a diario. Como el libro va por barco, tardará, sin duda, en llegarle un mes y medio o dos. No hay alternativa, cuando no sobra el dinero. Pero le llegará de seguro un día y otro, en forma esperada o inesperada.


Un saludo cordial.

 

Luisa Pasamanik

Pd- El libro que le envié, si bien fue recientemente (xxxxx)  publicado en Barcelona, data (o fue escrito) en 1958. Avatares de la poesía.

 

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24/06/2009 18:04 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

16/06/2009

Premio Ahora, (y II)

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[En la instantánea varios artistas en la cena de entrega del premio.]

Desde aquí nuestro agradecimiento a Paco Rallo por las fotografías y las aclaraciones de los pies de foto.

16/06/2009 18:12 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

Premio Ahora, (I)

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[Gracias a Paco Rallo, que nos ha remitido las siguientes fotografías, recuperamos una noticia que ya ofrecimos en su día para situar en este punto las siguientes instantáneas. En esta primera fotografía la hija de Antonio Fernández Molina, Ester Fernández, recibe el premio póstumo para su padre de la mano de José Luis Gamboa.]

 

II Premio Ahora de Artes Visuales
jueves 18 de diciembre de 2008, 21:00h.

Los premios Ahora de Artes Visuales es una iniciativa de un grupo de artistas y personas relacionadas con el arte, que pretenden de manera informal favorecer la convivencia y el reconocimiento de aquellas personas relacionadas con las artes visuales dentro de nuestro entorno y que de forma constante, con su trabajo, configuran un corpus, o base social, de nuestro ambiente artístico. Los premios Ahora de Artes Visuales están pensados por profesionales del gremio artístico de manera abierta, con mucho sentido del humor y para disfrutar, de tal modo que están dirigidos hacia aquellas personas que, a nuestro entender, han aportado al medio artístico de Zaragoza iniciativas enriquecedoras de forma generosa o desde cualquier otro ángulo que veamos oportuno. Los miembros del Colectivo Ahora, integrado por Sergio Abraín, José Luis Gamboa, Carmen Inchusta, Manuel Pérez-Lizano y Paco Rallo, hemos decidido no esperar a que estos reconocimientos se produzcan sin límite de edad, como una de las razones para realizar dichos premios.


II Premio Ahora de Artes Visuales
jueves 18 de diciembre de 2008, 21:00h.
Premiados
Antonio Fernández Molina (póstumo)
Manuel Pérez-Lizano
Luis Royo
Juan José Vera
Lina Vila


Si lo desea puede contactar en: premioahora@gmail.com

 

16/06/2009 18:05 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

04/06/2009

Carta de Alejandra Pizarnik a Antonio Fernández Molina, (y III)

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Mi querido Antonio:


Je t’attends

espero tus palabras tus paquetes

tus libros


te espero


¿cómo leer tu silencio?


Tiernamente


Alexandra

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04/06/2009 17:53 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

Carta de Alejandra Pizarnik a Antonio Fernández Molina, (II)

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¿Has recibido mis breves mensajes? Mi amistad? Mis textos? Mi admiración por ti?

Espero tus palabras. Yo, si bien restablecida somáticamente, ando confusa, sigilosa y desconfiada (dentro de esa tierra nada firme que es mi persona tan maldita e incomprensiblemente resistente).


¿Y tú? ¿Cómo estás tú, cher Antonio?

Un abrazo de tu recién venida

 

Alejandra

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04/06/2009 17:35 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

Carta de Alejandra Pizarnik a Antonio Fernández Molina, (I)

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Buenos Aires, 27 de nov. de 1971

 

Mi querido Antonio:


te escribo después de haber yacido cinco meses en un hospital (causas: un accidente de auto seguido de una depresión anímica). Por eso no te hablé antes de tu admirable león recién xxxxxx  (*) (incluso mi madre, tan enemiga de lo que no sea Dostoyveski o Flaubert, se enamoró del déjà nommé bien bien jxxxx).

Tengo el libro todo señalado. Pero no te diré dónde ni por qué pues he llevado tu libro a lo de una gran editor (las editoriales, aquí, naufragan; no obstante, ¿cómo no intentar siquiera algo en lo que respecta a tu obra? ya te diré si hay nuevas; y si no, me quedo callada, hasta que otro editor aparezca; y siempre así).

 

(*)- Se refiere a la novela de Antonio Fernández Molina: El león recién salido de la peluquería, Seix-Barral, Barcelona, 1971.

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04/06/2009 17:19 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

04/05/2009

Carta de Max Aub

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14 de febrero de 1971


Querido Antonio Fernández Molina:


Muchas gracias por su carta del día 7. Ya le escribí a Beneyto referente a mi viaje a Mallorca: no puedo precisar la fecha ni creo que se deba tomar en cuenta para la salida del libro ya que la firma del mismo, en Palma, no ha de influir gran cosa en el resultado y el hacerlo a fecha fija es imposible que lo determine ahora. Me importará, además, que esté Camilo José, en Palma.

Siento que no tenga más remedio que dejar la secretaría de la revista. Pero así son las cosas de las editoriales. Haré lo posible para encontrarle una colaboración aunque como en todos nuestros países subdesarrollados, el pago no es, aunque debiera serlo, cosa del otro mundo.

Le escrito a "Papeles" porque no acabo de descifrar su dirección: Francisco Vidal, sí; ¿pero es 214 ó 274? Por el momento no hay variación referente a la fecha de mi viaje.

Un gran abrazo.


Max Aub

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04/05/2009 18:10 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

24/04/2009

romper

En Calanda acaban de romper la hora.
En breve, en muchos lugares de España va a romper a llover.
Y yo también quiero romper algo.
Ya sé.
Primero, voy a romper una lanza en favor de la memoria.
Paco Rallo me ha enviado una foto (recuerdo de familia). Una curiosa y gran foto que sabía me iba a gustar.
Los dos nos dejaron hace muy pocos años, apurando su trabajo, su pasión por el arte y su genialidad hasta los últimos días.

Deberíamos aprender más de nuestros mayores, de sus vidas, guardando su memoria y repasando a menudo lo que hicieron, por qué y cómo lo hicieron. Seríamos mejores personas, seguro.
En vez de romper con el pasado, romper de vez en cuando con nuestro presente.

Son dos hombres de "rompe y rasga", dos maestros, dos artistas. Antonio Fernández Molina (pintor-poeta) y Francisco Rallo Lahoz (escultor). La foto es de marzo de 1983 (inauguración de la exposición de Pepe Orús en la sala Luzán de Zaragoza) y entonces ya casi rondaban los 60 años. Con personalidades muy diferentes, a ambos se les aprecia buen grado de complicidad, expresión de disfrutar de la vida, ademanes de caballero con sabiduría, pero con buen humor e ironía.

[Tomamos la siguiente entrada del blog de Marisa Lanca. Si alguien desea leerlo en su contexto original puede hacerlo en el siguiente enlace: http://www.marisalanca.blogspot.com/]

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24/04/2009 11:44 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

20/04/2009

ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA Y EL CARRUSEL EN LA CIUDAD

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Ayer vi el pequeño carrusel que a lo largo del año va girando por distintos rincones de la ciudad, y acudió a mi mente A F Molina, que ejerciendo de poeta en cada uno de los momentos del día, me ayudó a descubrir la fascinación por este artilugio y me contagió la capacidad de percibir de una forma casi mística la emoción incontenible que invade al viandante cuando al caer la noche las luces giran contra el fondo confuso de la ciudad, impregnando así el espacio de una atmósfera mágica. 

 

Si cierras los ojos por un instante, -me decía el poeta-, al abrirlos de nuevo podrás decidir el lugar en que quieres encontrarte.  A F Molina tenía toda la razón.  A veces vuelvo a una infancia imaginada donde giro tras giro trataba de encontrar los rostros risueños e iluminados de mis padres; otras veces me transporto al interior de una película americana donde adolescentes alocados suben y bajan por la montaña rusa ajenos a que la escena crucial está a punto de producirse, pero las más de las veces me produce una paz inmensa, como si el giro continuo conectara al interior de un templo budista.  Me quedo en la lejanía y lo observo en todo su esplendor a la vez que me impregno de la energía que desprende su luz.

 

Antonio Fernández Molina acostumbraba a sentir este tipo de emociones. Cuando andando por la ciudad se encontraba con situaciones que lindaban entre el surrealismo y las imágenes oníricas: un tiovivo dando vueltas sobre el telón oscuro de la noche, a veces sobre la arena de una playa, cumplía estas premisas.

 

A F Molina escudriñaba cada centímetro de la ciudad, y en el más inesperado elemento encontraba la belleza que pasaba desapercibida para los demás.  Diríase que era experto en extraer detalles de la vida cotidiana y elevarlos a la categoría de obra de arte.  A veces comentaba su deseo de estampar su firma y dejarlo tal cual como la obra de arte que era.

 

El tiovivo, a la vez que me reconforta el espíritu, produce en mí la añoranza del hombre que me enseñó a vivir la ciudad.

 

                                                                                                                             Asilvestrada

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20/04/2009 08:29 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

14/04/2009

POESIA Y PROSA EN H0MENAJE A ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA por Jean Aristeguieta

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1
Fiel poeta fiel pintor
fiel amigo en el tiempo
te escribo con la mente conmovida
por el fervor que prodigas ante la lumbre nieve tras noche ola tras relámpago floración en el éter de lo insomne pintor poeta en ebriedad del arte con las nubes los rostros las preguntas en un néctar de oráculo sin fin Tus cuadros son poemas subreales maravillosos cálices al viento la rebeldía en justicia de diamante peregrinaje en alusión al sueño delirio transparencia llama viva el aroma sediento de infinito Tu pintura es pasión hacia lo sibilino en dibujo de asalto y esperanza estremecida savia del secreto taciturno confín multicolor
soledad sin adiós como el silencio

2
Oh idealismo encendido cual un dardo en busca de las altas fantasías del terror del desvelo del asombro espíritu en axioma de agonía
quién pudiera ofrecerte lo insondable de una corona de laurel perenne Oh altísima visión la de tu signo escanciador absorto en la ilusión conteniendo fantasmas y elegías
Brillas junto a la fe al labrar tu obra como un lirio en mitad de los abismos ninguno con tu frente diamantina apología temblando en la tormenta partícipe de luz inaccesible adivino en imagen trascendida pintura obsesionante lucidez tienes el abolengo del ensueño
Poeta de la estirpe de Tzara y de Huidobro pintor en sobrenatural espejo de creación

3
En tu fulgor respira el ideal lápiz pluma de fuego de arco iris pintor de poesía en el secreto artífice en azul melancolía irreal y real como un arcángel
junto al temblor de oscura oniromancia pintor poeta interrogando al tiempo de la hermosura en manantial sagrado

4
Tu destello es carmín es un clamor y tu dibujo ignota rebeldía
en vertiente de agónica cadencia :En tu mano se asoma el sentimiento en tu pecho se acuna una leyenda palidez de jazmín tallo en la brisa Oh flamígero escudo perdurable oh solitaria aureola en la vigilia oh pensamiento entre la llama ignota


5
El iris de tu nombre de pintor poeta deslumbrado en la inquietud con tu signo en poema y en pintura en derrotero linea de jacinto
Porque eres como un símbolo preclaro un acento en espíritu del numen altísimo claror del pensamiento meditativo en albas en quimeras porque eres amaranto entre la niebla y el cuello cercenado te defiende
Antonio fiel poeta fiel pintor visionario que vibras en la magia en fuerza fugaz y en la perenne centinela en la fragua del destino aliado del poema y de la plástica


7
Me faltan las palabras en este acto de reconocimiento y de justicia para brindarte pintor poeta ileso la asidua transparencia del acanto Desearla una guirnalda de rocío una ovación de nardo evanescente
el logos transformado en duermevela para la sed arcana y sensitiva pintor poeta siempre batallando con el lápiz en trance del hechizo con el pincel en un hallazgo indemne Pintor poeta de abrasada sien
entre una alegoría pura abstracta pintor poeta de azorada cumbre frente al eterno reino del color
Te envío este homenaje centelleante finísimo poeta finísimo pintor en una espiga de celeste fe
avanzando hacia el fondo del prodigio Inverosímil mano que trabaja
por encima del grito y de la angustia poeta siempre en exaltada linde
pintor por siempre en la febril vivencia entre el carbón onírico y su huella pintor poeta de abolengo errante junto a la esencia de la soledad.


II PARTE


La pintura surrealista e inquisitva por los predios de la creación estética es una manera de manifestarse con una coherencia llena de exaltada certidumbre.
El poeta, el pintor, Antonio Fernández Molina, cultiva el asombro de las imágenes intuitivas reveladoras de las grandes contiendas de la mente. Hay en sus laberintos plásticos una determinante capacidad para el delirio. Es como si Antonio Fernández Molina existiera para captar lo que carece de explicitación directa. Pero, curiosamente, la realidad, a la vez, se ve representada dentro de un clima pánico que recuerda los aguafuertes de Goya. En esta actitud la invención de lo que carece de limites surge demostrada con una vehemencia existiencial. Tal asentimiento desarrolla las más ingentes razones donde cromatismo y dibujo captan extremosas situaciones. Desafio intelectual propio del gran poeta que es Antonio Fernández Molina quién permanece alerta delante de las intrincadas zonas de la imaginación.
Siempre me he figurado la pintura que realiza Antonio Fernández Molina como algo fundido a su labor en la poesía. Configuración de origen atormentado, abstracción vital, conformando episodios donde se apoyan las estructuras artísticas.
Es una pintura de insuperable densidad que oscila entre lo objetivo y lo fantástico, dualidad mítica y por extensión mística. En este arduo espacio la materia estética se identifica con lo más ceñido. Reitero, por consiguiente, mi punto de vista, encuentro en la dimensión pictórica de Antonio Fernández Molina una madurez de teoría y de oficio encumbrada hacia lo delirante.
Tanto es su dominio del lenguaje mental, que puede rozar las visiones interanímicas desde un horizonte insólito, como en su repertorio de búsquedas y hallazgos desmesurados. De esa forma esta producción elaborada con avidez y pulso herméticos puede rozar el oráculo que sublimiza. Sin llegar al paroxismo, el mensaje creador de Antonio Fernández Molina resalta en materiales obsesivos y proféticos.
He trazado este breve recorrido a base de vivencias por la savia del arte que cultiva este pintor poeta de itinerarios extraordinarios. Ante tal heredad, palpitante entre señales y símbolos, queda extendida y afinada una actitud de creyente en la belleza inmarcesible.


JEAN ARISTEGUIETA


Abril, 1995

 

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14/04/2009 19:23 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

06/04/2009

Si tú no la miraras… II

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Letra de: Antonio Fernández Molina

Música de Feli Burillo

© de la partitura Feli Burillo Valestra

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06/04/2009 21:19 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

Si tú no la miraras… I

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Letra de: Antonio Fernández Molina

Música de Feli Burillo

© de la partitura Feli Burillo Valestra

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06/04/2009 21:08 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

Si tú no la miraras… poema de Antonio Fernández Molina con música de Feli Burillo

SI TÚ NO LAS MIRARAS

Poco valdría el viento,
Nada valdrían las rocas…
Ni tampoco el sentimiento
Si Tú no lo miraras.

Nada valdrían las almas
Poco valdrían los hombres,
Nada valdrían las cumbres
Si Tú no las miraras.

Nada serían los trigos,
Poco valdían las aguas,
No estarían bendecidos
Si Tú no las miraras.

Nada valdrían los días
El valle o la montaña,
Su amor a la cabaña
Si Tú no los miraras.

ESTRIBILLO

Llego a Ti con sentimiento,
He percibido la luz
Y me acerco al sacramento
Bendecido por tu cruz.

Regresaré a tu morada
Con amor y sentimiento
Sin tristeza en la mirada
Contigo en el pensamiento.

                    Antonio Fernández Molina

© Herederos de Antonio Fernández Molina


[Para el presente poema de Antonio Fernández Molina la artista Feli Burillo compuso la partitura musical que arriba figura. Desde aquí nuestro agradecimiento por permitirnos su reproducción.]

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06/04/2009 20:55 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

18/02/2009

Antonio Fernández Molina, poema de Alfonso López Gradolí

20090218191518-a012.jpg

Nació en Alcázar de San Juan, aunque su familia
era de Guadalajara, pero no sé si ello importa
para esta carta o poema. Su abuelo estaba en Casas
de Uceda y era ganadero; el padre había muerto
       al comienzo
de la guerra española de los tres años. Las biografías
dicen que es universitario, años más tarde hace
        “Doña Endrina”,
una rara y excelente revista literaria, trabaja
       de maestro,
publica sus primeros libros y decide ser enterrado
       en Casas
(él llama así al pueblo que es protagonista en una
de sus novelas), donde conoce a su mujer Josefa
       Anastasia.
En este lugar, con sol de agosto, me ha enseñado
Sus dibujos, collages, acuarelas excepcionales.
       Antonio
Leonardesco, duchampiano, fascinante, competente,
creaba en sus grafismos formas larvadas de semilla,
de pre-formas, antiformas del campo mental
        del artista
con halos de luz, de fuerza, de oscuridad y muerte,
el renacimiento terrible de una agresividad oculta,
una continua apertura de lo ignoto
       y de lo que parece
superreal por ser la realidad otra que inventa,
       descubre
y fascina ya que viene del misterio. Las imágenes
de A. F. Molina son paisajes con árboles, montañas,
rocas, insectos, peces, pero nada es lo que parece
o nada llega aparecer que es tal cosa,
       no representan,
son algo que hubiera podido ser y lo que es si así
       lo dibuja.
Dicen que es un hombre sencillo y un artista raro
su país es únicamente el que se encuentra
       en su alma.
Su tierra es la que tiene calles viviendas,
Quizá en su infancia vio algunas destruidas.
Abandonadas gentes vagabundean por el aire,
no se sabe si buscan un refugio, pero habitan
dentro de su alma. Cuando está Antonio
        en su estudio
quiere encontrar la solución ante el lienzo
        y oye a veces
esquilas y balidos de un rebaño imaginario, las ovejas
cruzan la superficie del cuadro, vuelve su infancia
     campesina,
la luz, olor del pueblo y como en el poema
      de Roberto Goa
el pintor tiene en su mano en vez del pincel
       la hoz segura
que conseguirá la hierba para su ganado
        y en sus cuadros
las casas llevan zapatos y estos tiene ojos
       y los gallos
un reloj entre las plumas. En sus dibujos están
       las intenciones
expresadas de ordenar el caos y la confusión del mundo.
Si alguna vez hace un dibujo ordenado le añade
un elemento insólito, humorístico, una rueda
       en lugar de un pie,
un zapato donde debería estar una mano.
El pez aparece con frecuencia en sus obras
situado en el cielo, en los sombreros, en los tejados,
nunca en el agua ni en una pecera; cuando Antonio
tenía tres años le sacaron de un estanque
       en su pueblo
donde se había metido a coger peces y trasladarlos
        a otros lugares.
Alguien dice de él que es superrrealista o pertenece
        al arte del absurdo,
él traslada el mundo que nos rodea pero visto
       por la lente
de un radical desacuerdo, con burla, rechazo,
       evasión y miedo;
resulta todo teñido de una incoherencia aparente:
       dos lunas
en el cielo, un pez tumbado sobre un campanario
pueblerino.
“Crear lo que no vemos es poesía”, dijo alguien y
Antonio
pinta lo que sólo él ve: un gran insecto que es a
medias
una esquina y la otra mitad una criatura humana.
Pinta
lo que nunca verán otros, sabe que las cosas no
son limpias
y continúa haciendo cuadros o poemas, le recuerdo
con su gran carpeta llena de dibujos, subiéndose a un
barco,
dibujando en la butaca de cubierta. Grafismos a los
que no veo
antecedentes, la pierna que termina en una rueda de
bicicleta,
el brazo con dos manos, la puerta de la casa es una
cabeza,
los pájaros se hacen letras al caer al suelo.
Antonio Fernández Molina, cuántos libros has publicado,
llegando a Madrid para estar unas horas y desaparecer
deprisa,
qué importante vas a ser, lo que dirán de ti cuando te
mueras.


Alfonso Lopez Gradolí   


[Ester Molina, hija de AFM, nos remite este poema que Gradolí dedicó a su padre]

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18/02/2009 19:15 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes Hay 1 comentario.

10/02/2009

Antonio Fernández Molina, in memoriam por FERMÍN EDERRA ANDÍA

20090210104905-articulo-de-fermin-edarra.jpg

En ABC de Madrid apareció hace mucho tiempo la siguiente esquela: "Al Poeta Antonio Fernández Molina. Escritor Pintor en el segundo aniversario de su muerte que tuvo lugar en Zaragoza el 20 de mrzo de 2005. D.E.P.". Así, como queda reflejada sin que nadie se responsabalice de su publicación. Es decir, es una curiosa esquela anónima, que, por ello, me ha impresionado.

A Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan, 1927) le conocí en Alcalá de Henarés en el año 1951, cuando ambos encuadrados en las Milicias Universitarias hacíamos nuestras prácticas en el arma de Caballería., él como sargento y yo como alférez. En aquel entonces, Antonio, incomprendido en el ambiente en el que se movía, escribía versos continuamente en un cuaderno que llevaba consigo. Por azares de nuestras respectivas actividades de la vida militar fuimos trabando conocimiento, y conforme más le trataba más me subyugaba su entonces extraña personalidad, y el fondo y forma de sus versos y poemas que, de vez en cuando, me dejaba leer.

En muchas ocasiones se refería a las incompresiones de que era objeto y me leía alguna poesía alusiva al momento en que vivía, como ocurrió una noche en que dialogando en un café de Alcalá, lleno de humo y de ruido, después de contarme su etado anímico lo concretó en el siguiente poema:

Siendo deseos de salir gritando.

No puedo más, arde mi pecho.

Una montaña encima de los hombros

y el crepúsculo mísero a lo lejos.

Escucha, compañero, no te marches

que está mi soledad anocheciendo

y con las sombras llegará despacio

la vaguedad intensa del silencio.

¿Por qué los vientos me golpean

las espaldas famélicas?

Soy ángel de ceniza, tú lo sabes

y la ceniza se la lleva el viento.


El verso me produjo una impresión profunda, pues lo improvisó ante y para mí, y con él me quedé. Refleja, a mi juicio, perfectamente las inquietudes y zozobras del momento en que vivía, y la angustia que sentía en su interior.


Le consolé lo mejor que supe y pude y durante nuestra corta estancia en la ciudad del Henares se estrechó nuestra amistad y yo le ayudé en lo poco que podía y estaba a mi alcance, concretado, casi únicamente a escucharle y animarle en su labor literaria todavía incipiente. Abandonada la vida militar, en muchos años no había vuelto a tener noticias suyas y me preguntaba continuamente que habría sido de él, si habría seguido con sus intenciones inclinaciones literarias que a mí me parecía que tenían que cuajar en algo importante, dadas su sensibilidad y perspecacia e inteligencia, de las que me dio pruebas abundantes.

Así las cosas, un día me enteré, casualmente, que en la Galería Orfila, en Madrid, se celebraba una exposición de cuadros de Antonio Fernández Molina, que supuse era mi poeta del comienzo de los años cincuenta y allí puede comprobar que efectivamente Antonio seguía vivo y batallando, además de las letras, en otra actividad nueva, cual era la pintura.

Al poeta no pude verle, pues vivía en Mallorca y cuando fui de visita a la Galería ya había vuelto a su isla.


Posteriormente, en la misma Galería Orfila tuve la suerte de localizarle, en una nueva exposición de sus  pinturas. Me presentó a su esposa, le entregué "nuestro" poemita y hablamos de los antiguos tiempos. Antonio ya no era el poeta que yo conocí, ni física ni animicamente.

Desde entonces, hace ya unos años, no había sabido nada nuevo de Antonio, hasta que la publicación "El Punto de las Artes", que recibo periódicamente, me dio noticia de su fallecimiento. Pero curiosidades de la vida, en la última Feria de Otoño del libro viejo y antiguo (29 septiembre-15 octubre 2006) me encontré con un libro de Antonio de título: El cuello cercenado, poesías que escribió entre los días  11, 12 y 13 de noviembre de 1954 en Uceda (Guadalajara), donde ejercía su magisteria en las Escuelas de niños y adultos. El libro, editado por el Gobierno de aragón el 13 de noviembre de 2004, a los cincuenta años de haberse publicado y prologado por Raúl Herrero en abril de 2004, me rretrajo a los años juveniles y, en especial, al de mi conocimiento con Antonio.


Raúl Herrero ha rellenado el espacio en blanco qeu tenía sobre mi poeta, dando cuenta de que "meses después de la parición de El cuello cercenado, el poeta se casa con su prometida Josefa Echevarría. A principios de los años sesenta se traslada con su familia a Palma de mallorca para ejercer de secretario de Camilo José Cela y de la revista ’Papeles de Son Armadans?. En los setenta se traslada a Zaragoza desde donde desarrolla su particular obra hasta hoy".

Desde abril de 2004 hasta el 20 de marzo de 2005, no sabemos la actividad que desarrolló Antonio Fernández Molina, cuya esquela anónima nos recuerda su fallecimiento hace ya más de dos años.

Descanse en paz tan interesante e inquietante poeta.


Fermín Edarra Andía

Licenciado en Ciencias Económicas

Abogado

[El artículo se publicó en ABC en la sección Tribuna Abierta el 6 del 6 de 2007]

 

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10/02/2009 10:49 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

04/02/2009

Carta de María Zambrano

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Señor Don Antonio Molina

Mi distinguido amigo:

Mucho le he agradecido el envío de su libro "Solo de trompeta" y la dedicatoria. Lo he leído enseguida, lo que es más bien raro en mí, por diversas razones. El "infierno" en que con tanta maestría introduce su libro desde la primera página, me es conocido, aunque desde otro punto de vista, más es verdad que esto mismo no me sabe bien. Es muy lucido su libro que es lo que inevitablemente ha de ser un .... de tal naturaleza. El orden y la claridad, la ingradivez desde luego, son imprescindibles para seguir este viaje hacía el caos, si es qeu caso el lugar donde ese Miguelín, el enano demente. Y se lamenta casi la intervención que irrupe, una última imposición la sociedad. ¿Por qué no dejarlo descansar al fin en ese lecho que lecho que sugiere en analogía con el estado prenatal? Por eso al final, esa irrupción, esa irrumpción, es un grande acierto. La tonalidad se hace sentir en todo momento, y su en su condenación desde el momento en que mira fascinado la botella. A todos eso nos ha pasado hasta quedar prendidos de ciertos objetos, mas -es otro acierto grande. Hay algo distinto en quedarse ahí, en esa mirada. ....sobre todo en que no preside su imaginación ninguna imagen salvadora: un habría bastado. Y ninguna de las presencias femeninas que le rodean esta dotada tampoco de ese poder en forma decisiva. Sin duda que es lo más bello, esa teórida de mujers, figuras de la piedad casi todas. Y qué malamente quedan las que no están tocadas por la piedad -no digo de compasión- no la señora enseñante. Y se ve desd el principio que es un pintor. Y le felicito p or la elegancia de no haber parafraseado o dado simplemente la hostira de Youlosse-Loutrec, porque puede ser muy bien el mismo, sin genialidad. Y eso es otro acierto: no haberlo hecho genial, ya que la genialidad no salval al visitado por ella. Salva una obra en un exceso de generosidad, eso sí, que puede formar parte de la santidad, que lo salva de la demencia, de la enanez. Más tarde devorado por una vocación se siente enano al lado o bjao la obra, roza por las manos, la demencia. Así que yo veo en su Miguelín algo así como o el estado vulgarmente ...... del llamado a crear que venturosamente algunos sobrepasan, sin caern en el otro abismo, es el de la satisfacción propia, es el de la tonta vanidad.

Como ve me he puesto a hablar con Ud. prueba fehaciente de lo mucho que su libro me ha interesado. Qué prodigio Ud. Y de desearle algo sería que pase al campo abierto donde tales tormentos y riesgos tienen lugar sin estigma físico alguno. Pues que no diré, "ah, todo eso es porque quedó enano". No, a Miguelín le pasa como enano, a otros aunn en la pura belleza físical y moral les ha pasado. Este año  será el centenario de Hölderlin. ¿Quién se acordará de él en España? ¿Quién se acordó de él aun viviente? Si a un semidios puede pasarle! y  como él diría: :...era un semidios, cómo no le iba a pasar!" -y el enigma se perpetúa.


Reciba Vd. un muy cordial y amistoso saludo de

María Zambrano

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04/02/2009 19:23 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

28/01/2009

Aroma de galletas

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[En la tarea de nuestra constante búsqueda en la red de noticias en relación con nuestro poeta encontramos a una joven que destaca el libro Aroma de Galletas (Editorial Media Vaca) como su favorito. Además publica el siguiente poema de Antonio Fernández Molina.]


Leo, leo, leo, leo,

sentado junto al fuego

durante esta

corta tarde de invierno,

a poetas de otro tiempo.

En sus momentos últimos

alguna mosca se pasea

entre las letras y los signos,

como borrones íntimos.

Alguna mosca muere.

Despacio y leve

fuera la nieve cae.

En mi espíritu llueve.

La noche llega de repente.

Prosigo la lectura a la débil

delicada y casi amarilla

luz de una bombilla.

La luz cede, cede

cede y desaparece.

Dentro del guante de la soledad

de la luz de un quinqué fraternal,

continúo la venturosa lectura

de textos de poetas

que semejan

ser aventuras

de museo. Leo

leo, leo, leo.

Aroma de galletas

Antonio Fernández Molina

[Si el lector desea visitar a esta entusiasta puede hacerlo en el siguiente enlace:

http://es.wordpress.com/tag/aroma-de-galletas/]

 

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28/01/2009 09:19 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

20/01/2009

José María Ariño Colás sobre Antonio Fernández Molina

20090120160656-pho1-255956.jpg

[En la imagen superior Antonio Fernández Molina en una fotografía de Angela Ibáñez]

Después de no haber podido acceder a mi blog por problemas técnicos, aprovecho para rendir un modesto homenaje al poeta-pintor, novelista y ensayista manchego, afincado en Zaragoza, Antonio Fernández-Molina, a quien tuve la suerte de conocer hace unos cinco años y que nos dejó casi de puntillas hace seis meses. Aunque ya lo conocía indirectamente y había leído alguna de sus novelas como "Solo de trompeta", mi lazo de unión con el escritor alcazareño fue la revista Trébede, lamentablemente desaparecida hace más de dos años. Precisamente esta revista le rindió un homenaje en el número 73 de marzo de 2003, uno de sus últimos números, con la portada diseñada por Antonio: "Ramón Acín en Nueva York" y un gran número de acertados artículos. Pero Antonio, desde su humildad, recordará en la otra orilla que no fue valorado justamente en vida a pesar de su larga y profunda trayectoria literaria y artística. Sí que le han llegado, en cambio, algunos homenajes a título póstumo.
Mi homenaje de hoy - también a destiempo - es publicar una reseña inédita de su obra poética: "Fragmentos de una elegía permanente" publicada en 2002 por la editorial zaragozana "Libros del Innombrable" y dedicada a la memoria de Alicia Vidal de Biel, fallecida trágica y prematuramente. La reseña estaba preparada para Trébede, pero tras su inesperado y sorprendente cierre se la envié a Antonio en el verano de 2003. Él mismo me comunicó la noticia de la desaparición de Trébede en una calle céntrica de Zaragoza con estas palabras: "Creo que se va a tomar unas pequeñas vacaciones", que lamentablemente iban a ser definitivas.
Ahí va, pues mi homenaje a Antonio. Espero no se os haga pesada la lectura de esta reseña y os animéis a leer y conocer a este gran escritor, artista y, sobre todo, una admirable persona.

POEMAS DE LA ESPERANZA A GOLPES DE CORAZÓN
Antonio Fernández-Molina, "Fragmentos de una elegía permanente", Zaragoza, Libros del Innombrable, 2002, 70 páginas.

Cuando los sentimientos fluyen desde lo más profundo del corazón, cuando una sólida amistad entrelaza anhelos e inquietudes, cuando la presencia de la muerte se torna más cruel e inesperada, la poesía se transforma en una elegía permanente y vuela más allá de nuestros estrechos horizontes para encumbrarnos hacia las estrellas en busca de esperanza y serenidad con el fin de afrontar la cada día más difícil vereda de la existencia. Estas impresiones se desprenden de la lectura del breve poemario del novelista, poeta, dramaturgo y crítico de arte Antonio Fernández-Molina, publicado recientemente por la editorial zaragozana “Libros del Innombrable”. Fragmentos de una elegía permanente está dedicado a la memoria de Alicia Vidal de Biel, fallecida prematura e inesperadamente en septiembre de 2001. Su labor humanitaria en la India, compartida con su marido Emilio, y su talante optimista y vital han dejado, tras su ausencia, una estela agridulce de dolor, ausencia y soledad. Estas veinte composiciones, nacidas de la amistad del poeta con esta familia, no sólo son un homenaje y un recuerdo a Alicia. Cada uno de sus versos nos acerca de nuevo a un gran artista y a un excelente poeta que durante su larga trayectoria creadora ha plasmado con originalidad sus sentimientos en obras como “Platos de amargo alpiste” o “Sonetos crudos”.
La lectura sosegada y reflexiva de estos poemas nos acerca a la cruda realidad de la muerte que cual una sombra, un cataclismo, una noche oscura o un otoño permanente viene a alterar las sonrisas del amanecer, la placidez del paraíso, los estíos fugaces o el perfume de las margaritas estrelladas. El poeta manchego utiliza una serie de imágenes de herencia surrealista para sumergirnos en un clima de desasosiego no exento de momentos de lucidez y de suave melancolía. Desde la primera composición, el autor se rinde a los imperativos del destino y del azar, proclamando su insolencia: “No busques las respuestas en los bosques / con las preguntas, no busques los tesoros / acepta ya los frutos del azar / misericordioso e insolente”. El destino se erige en protagonista y se lleva a los elegidos a un ámbito incoherente y aparentemente absurdo: “Las alas del azar te han elevado / por encima de las nubes / algodonosas de la incoherencia”.
Alicia, desde el otro lado del espejo, se convierte en receptora privilegiada de los lamentos y reflexiones del poeta. Con ella participamos en esta lucha eterna entre el amor y la muerte y nos elevamos a un mundo de ensoñación y misterio: “Llevada por las alas del amor, / te vi en un vuelo inesperado / con la gracia de una / caudalosa catarata”. Al final, como en el famoso soneto de Quevedo, el amor traspasa las fronteras del más allá y triunfa decididamente de la muerte. Antonio Fernández-Molina, muestra una vez más su maestría en el manejo del endecasílabo: “Amor mueve la Tierra y las estrellas, / triunfa de las desgracias y la muerte, / construye con arena un muro fuerte, / adversas circunstancias torna bellas”. Sin embargo, la ausencia del ser querido deja un profundo vacío y la pena es como un río que crece y se agiganta: “El río de la angustia siempre / profundiza su tránsito, / crecen en el subterráneo de la pena / las hermosas raíces / de los abrazos y las lágrimas”.
La ausencia es recuerdo, inquietud y desasosiego. Una inquietud que se transforma en angustia y en vacío existencial cuando las preguntas del poeta – que son nuestras propias preguntas – no obtienen respuesta convincente. Este estado de ánimo surca con acertadas e inesperadas metáforas el ritmo cadencioso de los versos: la espina, el clavo, las cenizas, las tinieblas, la nieve dura, los relojes blandos,... conforman una escenografía desolada en medio de la cual la vida se esfuma como un miércoles efímero. El poeta retoma a los clásicos para confirmar esta verdad universal; glosa a Santa Teresa con estos versos: “Siempre es viuda la vida, / siempre es una muy mala noche en una / mala posada, Teresa lo decía”. Hay también un recuerdo del Garcilaso más solitario e incomprendido: “A los espíritus / nobles nadie puede quitarles / el dolorido sentir / ni aunque el sentido les quitaren”. Y hallamos también un poema que glosa el famoso verso de Bécquer: “Los suspiros son aire y van al cielo”.
Este poemario elegíaco se cierra con un soneto que deja abierta de par en par la puerta a la esperanza. Sólo desde la amistad, sólo desde el amor tiene sentido este fututo incierto e incoherente: “A todos en su día el amor grande / les llevará cogidos de su mano”. Es el colofón reflexivo a estos poemas que, como es frecuente en otras obras de Fernández-Molina, vienen acompañados por originales ilustraciones que muestran plásticamente el dolor – la luna que llora -, el amor – dos árboles entrelazados – o fluir inapreciable del tiempo – reloj coronando un campanario.

José María Ariño Colás

[En nuestra búsqueda intensa en la red encontramos una entrada en el blog josemarco que una incluye tanto un recordatorio del poeta, como una reseña de su libro Fragmentos de una elegía permanente por José María Ariño Colás. . Si deseas ver el texto en su contexto habitual puedes hacerlo en el siguiente enlace:

http://josemarco.blogia.com/2005/092701-antonio-fernandez-molina.php]

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20/01/2009 16:06 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

09/12/2008

MI ABUELO ANTONIO

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MI ABUELO ANTONIO

POR ELISA


 Yo quiero mucho a mi abuelo, me gusta estar con él y ayudarle a leer todos los libros que tiene en su casa.
 También él me ayuda a mí: con los deberes y con los estudios. Me lo paso muy bien con él, me lleva a muchos sitios: a exposiciones, a conferencias, a museos, al rastro y también al Vips.
 Lo que menos me gusta de él es que siempre está discutiendo con mi yaya Josefa y se enfada cuando alguien deja algo con sus libros y sus cosas.
 Por otra parte mi abuelo es genial. Cuando estamos mi prima Candela y yo siempre nos invita a un helado o nos regala alguno de sus cientos de libros o algún dibujo de los que hace en las servilletas de los bares y si hace un día malo nos invita al cine.
 Mi abuelo me viene a visitar todos los domingos y cuando mis padres se van viene a estar conmigo hasta que mi padre sale del trabajo.
 A mi abuelo le encanta comer porque de pequeño estuvo en la guerra y pasó mucha hambre.
 Mi abuelo nació en Alcázar de San Juan pero desde hace mucho tiempo vive en Zaragoza. Actualmente vive con mi yaya Josefa, con su hija Ester, con su hija Isabel, con su nieta Candela y cómo no, con miles de libros y cuadros que ya no caben en la casa.
 Tiene dos hijas más en Zaragoza: María Elena y mi madre Teresa, y otras dos que viven una en Logroño y otra en Guadalajara.
 No sé qué más contar así que me despido, pero antes os digo que mi abuelo es el mejor del mundo y no lo digo para presumir es que verdaderamente lo es.


[La nieta mayor de Antonio Fernández Molina y Josefa Echeverría redactó este hermoso texto hace algunos años, cuando todavía era una niña. El texto se incluyó en el libro Aroma de galletas, Media Vaca, Valencia, 2002]

[En la imagen superior Antonio Fernández  Molina con sus nietos]

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09/12/2008 20:23 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

01/12/2008

A Antonio Fernández Molina (Poema de Marisa Lanca)

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Me apetece dedicar este día a Antonio Fernández Molina. Un maravilloso poeta-pintor-amigo que hace muy pocos años se fue. Y nos dejó un legado apabullante de palabras e imágenes para soñar, pasear, imaginar, pensar... Muy recomendable una zambullida en su mundo ¿por qué no?

Aquí os dejo un poema que escribí al poco de su fallecimiento.


A ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA
In Memoriam

Delicias versiculares
teñidas de ironía fresca,
un soplo, casi un gemido
de savia, obra maestra.

“Antonio, no sabes perder”
gallinas, peces y nubes
le dicen, mientras la luna
sonríe, ¿caras o cruces?

Ha llegado la luz,
todos los colores al unísono
te saludan. Un alud
de sombreros con alas felices
comienzan el baile
con premura.
¡Ya viene, ya viene!

Versos con abrigos de lana
disfrutan
de la nueva brisa,
la de tu mirada.

 

[Nos envía este poema Marisa Lanca desde su recientemente creado blog: http://marisalanca.blogspot.com/2008_11_01_archive.htm]

01/12/2008 20:09 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

24/11/2008

Carta de Juan Eduardo Cirlot a Antonio Fernández Molina sobre Antología de poesía cotidiana

20081124190015-carta-de-cirlot.jpg

[En 1965 Antonio Fernández Molia preparaba la Antología de poesía cotidiana (Alfaguara, 1966). Por tanto muy probablemente la carta de Juan Eduardo Cirlot fuera la respuesta a la remitida por Antonio Fernández Molina respecto a su intención de incluirle como autor en la citada antología. Gracias a la familia Molina-Echeverría publicamos este documento de primer orden por los velos que desvela.]


Sr. D. Antonio F. Molina

Fco. Vidal, 175

La Bonanova

Palma de Mallorca


Estimado amigo:


Habiendo recibido su carta de 8-cte. le mando lo que me pide (la foto es con brillo, pero se reproducen igual) y mi último opúsculo poético editado* (último ejemplar que me quedaba), por si desea dar algún fragmento de esos en la antología (preferiría fuera así, que tomados de otro lado).

Verá que mi poética es poco literaria, bastante irracional y un mucho metafísica (en el doble sentido al que nos bifurca el espiritualismo de la gnosis y el concepto filosófico).

Gracias por la admiración que me testimonia: que no merezco salvo en ser víctima de esa deidad desde siempre y hasta siempre (aunque no publique mucho ni continuamente, ni apenas en revistas, ni tenga premios ningunos).

Reciba un saludo afectuoso de su amigo


Eduardo


10.II.1965


* Es un solo poema, a fragmentos. No los escribí por el orden que están. Sufren recortes y reagrupaciones diversas hasta su organización definitiva. Es un hecho normal en mí.

Archivo Antonio Fernández Molina

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24/11/2008 19:00 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

19/11/2008

Carta de Juan Eduardo Cirlot a Antonio Fernández Molina

20081119191130-carta-de-juan-eduardo-cirlot.jpg

Amigo Antonio:


Hoy, 13, ha salido tu adivinadora crítica de La Vanguardia. Cuánto te agradezco que me entiendas. Sobre todo la afirmación de que la historia exterior importa menos que la interior. Es tan cierta esta aseveración. Yo esoterico por cultura, nada sabía del verdadero mundo "otro" hasta mi encuentro con Bronwyn, que es lo que los místicos del Irán mazdeano y del Islám llaman un "arcángel femenino". La Daena es la propia alma transfigurada en mujer, o con forma de mujer, que se une al muerto a la tercera aurora después de su fin, en el puente Chinvat (mitología iránica), al puente al que aludo en mi libro al final. Es imposible para mí dar explicaciones concretas en un poema, ni en prólogos ni notas. Los símbolos, aun aislados de su "explicación" concreta, han de vivir y actuar por sí mismos, de lo contrario nada valen. Y más insertos en la lírica, que es otro poder per se. Por cierto, debes tener, o estarás a punto de recibir el Diccionario de símbolos, pues Mas Solanch me prometió enviártelo. En lo relativo a tu probable libro sobre Poesía Española, pienso que si ni Labor ni Guadarrama se interesan, posiblemente lo quiera Plaza Janés (editan una colección de poesía) y puedes dirigirte -no en mi nombre ya que no le he tratado- a Mario Lacruz, Plaza Janés, Enrique Granados 68, Barcelona. Todo, menos abandonar la idea. Es necesario un Libro de la Verdad en este dominio tan abandonado o dejado a confusionismos de política, oportunismo o rutina. Tú tienes las visión de lo que son las cosas, y no has de cejar en este propósito. Deseándote éxito en él, y repitiendo mi agradecimiento por la comprensión de mi obra, te manda un abrazo tu amigo

Eduardo


Barcelona,

13.2.69

 

[© Archivo herederos de Antonio Fernández Molina.]

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19/11/2008 19:11 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

Ignacio de la Fuente (8 años) escribe sobre su abuelo A. F. Molina

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Mi abuelo era muy bueno cuando venía de Logroño casi siempre me regalaba un jamón y lo mejor es que cuando nos portábamos mal no dejaba que nos pegasen. Como yo vivía en Logroño no veníamos mucho. Pero siempre que venía me lo pasaba bien. Una vez estaba en la cocina la abuela estaba haciendo la comida se le cayó un huevo y se lo comió. En la comunión de mi hermana fuimos a un restaurante que se llamaba Iruña. Le gustó tanto que en su último aniversario fue a ese restaurante. El abuelo pidió un chuletón qu estaba poco hecho y le dieron una sartén muy caliente y pagó con un billete de 800 €. Alguna vez me daba pinturas y dibujos. Me acuerdo de una exposición en Alagón que mi primo Jaime y yo cogimos comida de un aperitivo y le dimos un poco de comida y luigo fuimos a comer a un restaurante y luego nos fuimos a un parque al lado había unas obras y un obrero cuando aparcaba su coche le decía: "Si luego tiene algo roto yo no se nada", y mi primo y y nos reíamos.

Fin

© Ignacio de la Fuente

[Ignacio de la Fuente escribió esta redacción sobre su abuelo]

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19/11/2008 07:53 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

17/11/2008

Padre (Homenaje de Juan Francisco Nevado)

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Hoy mi esposa y yo hemos paseado por el Paseo Independencia, estaba vacío, hemos chocado con varias personas, pero nos ha parecido vacío, ¿por qué? Alguien faltaba en el Paseo. Faltaba Antonio Fernández Molina. Todos los días podías encontrarlo en este lugar. "Voy para la oficina. (Cafetería Argensola). Me acompañas". Me emociono al recordar las tardes en esa cafetería, con tertulias eternas sobre literatura, llenas de aroma a té con leche. En la puerta de la cafetería uno se despedía de Antonio y salía corriendo hacia la Librería General y compraba ese libro que él había comentado en la tertulia.
Conversar con Antonio era maravilloso. Hablaba de los libros de tal manera que uno deseaba tenerlos en las manos para disfrutar tanto como él lo hacia.
Una mañana me cité con Antonio en el VIPS. Él pidió un desayuno Andaluz, que estaba compuesto por dos tostadas, una tarrina llena de tomate, una botellita de aceite de oliva y, por ultimo, un té con leche. Cuando terminó con su pequeño festín gastronómico me dijo: "De este desayuno ni una palabra a Josefa. Es como si nos fuéramos de fulanas".

El día en que murió Antonio, y a la hora de su muerte, estaba en el Paseo de la Independencia, con mi esposa y mi hija.
Justo en ese instante, sin decir nada, pensé, "podríamos acudir a casa de Antonio y Josefa para que conozcan a nuestra hija”. Luego miré la hora y cambié de opinión: “Mejor no, ya es muy tarde". Antonio no conoció a mi hija porque ella permaneció en el Hospital hasta los 3 meses y necesitó de muchos cuidados, puesto que nació con medio corazón.
Cuando nos enteramos de la muerte de Antonio, lloré como un niño, mi esposa me intentó consolar pero no pudo.
Más tarde supimos del día y la hora de la muerte de nuestro amigo y nos dimos cuenta de la coincidencia. Mi esposa pensó lo mismo que yo, pero ninguno dijimos nada.
Antonio tiene mucha suerte, porque el 9 de junio de ese mismo año falleció mi hija, él ya la conoce y seguro que cuida de ella como si fuera una de sus nietas.

Por fin, he podido escribir este homenaje, Antonio se lo merece. Aunque, como muchas personas que lo conocían, Antonio prefería los homenajes en vida.

Para mi Amigo Antonio Fernández Molina, mi "Padre".

 

Juan Francisco Nevado

[Juan Francisco Nevado es diseñador gráfico, artista de collage y admirador de Antonio Fernández Molina. Además participa como responsable del diseño de la editorial Libros del Innombrable.]


[En la fotografía superior Fernando Arrabal, Juan Francisco Nevado y Antonio Fernández Molina]

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17/11/2008 06:47 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

12/11/2008

Ángel Olgoso (Texto inédito sobre Antonio Fernández Molina)

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Aunque me limito a escribir y no tengo teorías ni conjuntos de opiniones sobre la literatura, creo sinceramente que las obras de A. F. Molina, como en su día las de Poe, Kafka o Borges, inutilizan, arrasan, pulverizan millares de anaqueles que continen todas las páginas pomposas, solemnes, convencionales y rutinarias de sus contemporáneos. Sólo la condición marginal de este creador, provocada por la ceguera de críticos, voceros y lectores, ha impedido que lo anterior sea algo comúnmente aceptado. Artista proteico, arúspice socarrón y nihilista, iconoclasta y sorprendente. A F. Molina no guarda compostura, escribe sobre el reverso de papeles ya usados, dibuja tendido en la cama o encima del manillar de una bicicleta, lleva al lector en volandas, tiene el don de la ubicuidad pese a que las setas que han crecido a su alrededor no le dejan andar, es un fecundadísimo árbol del que cuelgan relatos, novelas, poemas, pinturas, dibujos, ensayos, críticas de arte, traducciones, antologías y revistas. Sus piezas literarias se ramifican hasta confundir las fronteras entre géneros, fortalecidas además por la nutritiva savia de las vanguardias: el postismo, el absurdo, el expresionismo, lo onírico, el surrealismo, el humor, lo naïf, el irracionalismo.

Cuando en los años setenta leí por primera vez algunos textos suyos (y los de otros grandes olvidados, Ferer Lerín y Manuel Pacheco), supe que me había inoculado para siempre su insobornable fervor imaginativo, su deseo de subversión de la realidad, y deseé con cierto ímpetu que sus pasos me llevaran en la dirección correcta, esa que aleja de la mercadería pedestre y de la prosa embalsamada. Compartir el espacio de este libro con a. F. Molina es un honor bastante impresionante que acepto gustoso, pues no existe mejor compañía que la inventiva y la originalidad verdaderas.

Ángel Olgoso

© Ángel Olgoso


[La familia de Molina-Echeverría nos traslada con generosidad el siguiente texto de Ángel Olgoso: «Este texto que te mando está inédito. Lo tenía preparado Angel como introducción para el libro Bicéfalo, un libro compuesto por textos suyos y de mi padre, y que por fin la editorial Granada Literaria, dejó en galeras».]

[En la imagen superior Angel Olgoso le impone a Ester Fernández Echeverría la medalla insigne del Colegio de Patafísica de Granada. Colegio que, a su vez, cada año hace entrega del Premio Antonio Fernández Molina al espíritu patafísico]

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12/11/2008 21:32 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

23/10/2008

In memoriam de Antonio Fernández Molina por Fernando Arrabal

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"Con mi pañuelo ensangrentado de semen"

( In memoriam de Antonio Fernández Molina, I)


Con mi pañuelo ensangrentado de semen

te digo "hasta la vista poeta".

Los floreros se imperturbabilizan

con crisantemos lacustres

y solos de trompetas.

Los cernícalos del pesebre

–esos duces de los excrementos–

no verterán lágrimas por ti.

¡O no!

Sino jarabe de palo

tallado sin líbido.


Con mi pañuelo ensangrentado de semen

te digo "hasta la vista poeta"

lejos de los bueyes de la incultura

y del ropero patrio

y del rancio orín

y de las acémilas tuertas

y de la quincallería menstrual

y de sus premios de caca

y de sus astracanadas de cocos

y de sus secos labios

y de sus mármoles de perifollos.

Con mi pañuelo ensangrentado de semen

te digo "hasta la vista poeta"

con las cortinas echadas

en el hueco de la ubicuidad.

Frente a esa banda de chupacuotas

de la inmundicia amarga

como la cáscara de la envidia.

Oigo al galope

el olor familiar de sus imposturas

y de sus galardones para charlotada.

La gloria te bendice

y tu genio da martillazos en el corazón.


Con mi pañuelo ensangrentado de semen

te digo "hasta la vista poeta".

Pronto serás planeta y firmamento

hombre de oro y de hierba.

No conduzcas demasiado deprisa en la eternidad.

Pero pon los pies en polvorosa.

Has abandonado los péndulos verdes.

Y asustado a todas las censoras.

Mereciste una docena de Cervantes.

Sin contar con los Nobel

aplastando los abrojos.


Con mi pañuelo ensangrentado de semen

te digo "hasta la vista poeta".

Cada uno de tus poemas

de tu genio de luna llena

se oriflama de viajes subterráneos.

Pero no te llegó el incienso a toneladas

ni los besos negros en la entrepierna.

Tus ninguneadores se consumen

entre las patas de los gallos.


Con mi pañuelo ensangrentado de semen

te digo "hasta la vista poeta"

y te beso tántricamente como el arcoiris.

Piedad para mis deseos bestiales

y mis inclinaciones mostruosas.


Con mi pañuelo ensangrentado de semen

te digo "hasta la vista poeta".

Ya te echo de menos sin pararrayos.

Dear flor obscura,

Emperatriz de la corona boreal.

Genio incandescente.

Beso los sarmiento de tus vides

con mi pañuelo ensangrentado de semen.

"Hasta la vista poeta".


"Mientras me emborracho entre gruñidos"

(In memoriam de Antonio Fernández Molina, II)

 


Ayer fue el día de combatir con el sable de abordaje

para que tu genio, Antonio Fernández Molina,

fuera al fin honrado como se merece.

Dentro y fuera

de ese corral de mierda

ese ruedo de bueyes celosos

esas charlotadas de cagatintas

en que te tocó desvestir a tizones.


Hoy es el día de vivir contigo ¿muerto?

como un privilegio

con la devoción de los saxofones

y de los orgasmos fractales.

Y jubilosamente

aunque tu eclipse me arrebate.



Ayer te esperamos en Gernika

con la Liga de Poetas, los mutantes del teatro y los leteos de León

no sabíamos que estabas resucitando

indiferente a los mulos envidiosos

y a los caparrebeldes.

Te estabas coronando con los valores de la Poesía

por los siglos de los siglos.

Y ya fuera

del corral de mierda,

del ruedo de los bueyes celosos

y de las charlotadas de los cagatintas

en que te tocó desvestir a tizones.


Tanto te quise y te quiero

que tu gloria me reconfortará siempre

con los pavos reales

estremecidos en bruto.

¡O Molina de Maldoror!

Que te sean rendida en felicidad eterna

todo lo que me diste de genio.

Envíame noticias pronto,

príncipe de los juncos.

Y ya fuera

del corral de mierda,

del ruedo de los bueyes celosos

y de las charlotadas de los cagatintas

en que te tocó desvestir a tizones.


Escríbeme semidesnudo

desde el firmamento de dragones

lanza en ristre

y culo al aire.

Ponle pinzas a tus calzoncillos en el paraíso

Y que tu polichinela me bese a tumba abierta.

Y ya fuera

del corral de mierda,

del ruedo de los bueyes celosos

y de las charlotadas de los cagatintas

en que te tocó desvestir a tizones.


Beso tu pastel negro

mientras me emborracho entre gruñidos.

 

Fernando Arrabal

© de los textos Fernando Arrabal

[Al día siguiente de la muerte de Antonio Fernández Molina Heraldo de Aragón reprodujo ambos poemas que Arrabal escribió al tener noticia de la muerte de su amigo. Posteriormente los textos se han reproducido en infinidad de revistas, en el catálogo de la exposición-homenaje a A.F. Molina El poeta multiplicado y en la página de Fernando Arrabal]

 

[En la fotografía superior Antonio Fernández Molina y Fernando Arrabal. © de la fotografía Libros del Innombrable]

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23/10/2008 05:58 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.

15/10/2008

Dos textos de Ángela Ibáñez en homenaje a Antonio Fernández Molina

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[Tras el fallecimiento de Antonio Fernández Molina se organizó la exposición homenaje: El poeta multiplicado en el Edificio Paraninfo. Con tal motivo la amiga del poeta, la escritora, fotógrafa y artista plástica Ángela Ibáñez publicó en la página http://artezgz.blogspot.com/ las siguientes aproximaciones a su obra y figura.]

 

Exposición Homenaje a ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA
(Alcazar de S. Juan 1927 - Zaragoza 2005)
Edificio Paraninfo. Universidad de Zaragoza.
Inauguración: 14 de Diciembre 2005
Organizan:
Gobierno de Aragón, Universidad y Ayuntamiento de Zaragoza



LA PUNTA DEL ICEBERG

Mi encuentro con Antonio Fernández Molina fue borrascoso, llovía aquella tarde del 87, y el gris del cielo competía con mi exposición, ¨ Frecuencia gris ¨. Algo de todo aquello debió de incomodarle y , entre símbolos del Zen que salían de las carpetas y un paraguas roto, descubrí el solo de trompeta que ejecutaba, con precisión y sin necesidad de excusa, aquel hombre de aspecto bohemio, un poco gruñón y peleón, con ojos inquisitivos y corazón tierno. Seguí la pista de sus pasos, por entre los renglones de las páginas de su vida, entre las manchas de alegría y dolor que coloreaban las telas de sus sueños. Y hallé un creador sin miedo y un hombre sin límites, salvo los de la propia humanidad que le desbordaba; y que, cauto, intentaba mantener a buen recaudo para que no le traicionara demasiado a menudo. Como la punta del iceberg, que emerge del agua en una pequeña realidad de lo que esconde, así este pequeño homenaje para este gran hombre que está entre nosotros y que nos honra con su presencia y amistad. Sea este un pequeño acercamiento bibliográfico a su obra, extensa y variada, que se ampliará próximamente, y que espero pueda dar lugar a estudios posteriores más profundos y cualificados; que hagan merecida justicia a su quehacer literario y plástico, de manera conjunta con todas sus facetas creativas.

© Ángela Ibáñez
( 1 de Marzo 1993)
(Homenaje y primera aproximación bibliográfica a su obra)
(2 al 15 de Marzo 1993 . Biblioteca de Aragón)


PEDRUSCO DE PAN

Antonio, figura blanca, piedra lluvia en la palabra. Pedrusco de cacho de pan, hiere como un pedazo de hogaza, duro y seco, toda escondida la miga tierna. Ojo agudo por el que se enhebra a la mente, el pensamiento lúcido y rápido, que pespuntea y repasa el ingenuo dando punto de realce al espacio que decora; en colores planos para toda la perspectiva humana. Sabor agridulce que matiza y regala en cada una, y en todas sus historias, las que vive y las que fábula, creando un laberinto cósmico y original que enreda al lector en su propio ser. A través de sus múltiples pasillos se puede llegar a vislumbrar, bien por la escritura, críptica a veces, de las paredes, bien por, los símbolos y emblemas que decoran sus recorridos vitales; o por el rastro, madeja y huella de color de Ariadna, los variados y esquivos destellos del Minotauro. Saber y señor de los espacios y el tiempo mediterráneo. Ora sombra, ora sol, de lo dicho y de lo callado, pero definido en ese silencio medido, delimitado en su sentido concreto y exacto. Gnosos y el descubrimiento de la dualidad, de la magnífica pluralidad humana de la creación sin límites, salvo en la propia necesidad de surgir y comunicar, de saber y ser. La propia exigencia de vivir de sí mismo, devorándose y renaciendo de su propia inmolación, de su trabajada destrucción. Una obra siempre renovada y siempre inconclusa por mutable y consecuentemente viva con él mismo y no siempre aceptada por el entorno, lo que le eleva y le mantiene en una realidad atemporal que lo potencia y lo salva redimiéndole de la caducidad de lo efímero y transitorio. Escapando de la mediocridad de lo imperante, que lo quiere anular absorbiéndolo, hacia un horizonte más amplio y universal, más atemporal. Manteniendo las coordenadas personales de un caos existencial que le hacen seguir rutas poco transitadas, por áridas y peligrosas, para la mayoría. La senda del solitario que sigue sus propias huellas, abriendo siempre el camino, desbrozando las hierbas del sendero hasta la propia muerte. Muerte, que es sólo un accidente más de la creación, que avanza y se reconstruye en todas las posibilidades de sí mismo. El hoy, el ayer, las frases que se superpusieron, las preguntas que nacerán sin respuesta, las palomas que no volarán, la mano que seguirá floreciendo en cada verso, seco, o en cada palabra de lluvia. Los ojos que darán brillo al azul de aquel amanecer, o que llenan de dorado atardecer cualquier bicicleta infantil de los deseos, para jugar un poco más en esta historia que nunca se acaba pues siempre se la inventa alguien. Por ejemplo tú, Antonio y eso nos hace felices. Pues es un privilegio disfrutar del vivir, y máxime el disfrutarlo contigo.

© Ángela Ibáñez
Zaragoza Marzo 1998


[Si alguien desea leer estos textos en su contexto original puede hacerlo en el siguiente enlace: http://artezgz.blogspot.com/2005/12/antonio-fernndez-molina-el-poeta.html ].

[En la imagen superior tarjeta de invitación a la muestra El poeta multiplicado]

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15/10/2008 15:33 Autor: Pompón. enlace permanente. Tema: Testimonios y homenajes No hay comentarios. Comentar.